Nuestra autora Maria Inés McCormick acaba de publicar su quinto libro, “Algo pasa en La Quinta San Roque”, y recién tuvo a su segunda hija, Victoria. Hablamos con ella sobre la creatividad, la maternidad, la escritura y tantas cosas que nos mueven a las mujeres.

 

El segundo semestre de 2017 ha sido muy activo para Maria Inés McCormick, una de las autoras de Historias de mamás. El 21 de junio nació su segunda hija, Victoria, y acaba de lanzar su quinto libro, “Algo pasa en La Quinta San Roque”, una historia de suspenso para adolescentes.

En esta entrevista hace un ejercicio de “liberar la palabra” al hablar de temas que aun todavía están vetados, pero que deberían poder tratarse con libertad: la infertilidad, la edad en la que tenemos los hijos, y otros que hacen parte de ese universo profesional y materno que generan tantas satisfacciones y, a veces, dolores.

 

¿Cómo es que sacas un libro al poco tiempo de tener un bebe? ¿Lo escribiste mientras estabas embarazada?

El manuscrito lo venía trabajando desde hacía varios meses, pero lo terminé de escribir en diciembre de 2016 cuando apenas tenía dos meses de embarazo. Luego vino el trabajo de relecturas y correcciones con la editora de SM en Bogotá, María Fernanda Paz. Como yo vivo en Francia trabajamos a distancia. A María Fernanda le preocupaba que no alcanzáramos a tener la versión definitiva antes del parto, pero logramos terminar a finales de mayo. Victoria nació el 21 de junio de este año.

 

¿Por qué escribir libros para niños? ¿Cuál es la ventaja?

Siempre me interesó la ficción, pero no me decidía a escribir una novela. La motivación llegó en 2007 cuando vi la convocatoria del Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor de la editorial SM y la Biblioteca Luis Ángel Arango. Me senté a escribir “Patricio Pico y Pluma en la extraña desaparición del Doctor Bonett” y el manuscrito resultó siendo el ganador de la primera edición del concurso. Ya han pasado cerca de diez años y los niños siguen leyendo ese libro en los colegios en el marco del Plan Lector. Desde entonces he publicado cinco libros más que han tenido una buena acogida. La ventaja de escribir para niños es que ellos son sinceros en sus apreciaciones. Si no les gusta algo te lo dicen de frente. También me gusta el reto de escribir historias que puedan motivar a un niño a interesarse en la lectura.  Hoy en día, con tantas opciones de entretenimiento, es una satisfacción saber que un niño quiso sentarse a leer un libro tuyo cuando podría estar viendo televisión, jugando un videojuego o navegando en Internet.

 

Cuéntanos un poco sobre tu más reciente libro

Algo pasa en La Quinta San Roque” es un libro de suspenso para adolescentes que se desarrolla en un colegio de clase alta de Bogotá. Desde hace un tiempo, en Colombia se vienen presentando escándalos de corrupción donde los protagonistas son personas “respetables” que terminan desfalcando al Estado o a particulares. Me intrigaba saber por qué a la “gente bien” le resultaba tan fácil caer en la delincuencia de “cuello blanco”.  El adulto corrupto que vemos hoy en día no surgió de la nada, su forma de ver el mundo y de relacionarse con el otro tuvo que gestarse en su infancia/adolescencia. Si bien el libro es pura ficción, está inspirado en situaciones que, desafortunadamente, vemos todos los días. La historia arranca con el accidente de Malvina Vega, una alumna de grado 11 que se cae del segundo piso del edificio de laboratorios durante el primer día de clase. De ahí en adelante, el lector intentará descubrir el misterio en un ambiente donde abundan los secretos.

 

 ¿Es cierto que las mujeres se vuelven más creativas una vez se convierten en madres?

No podría decir que más creativas, pues yo escribí cuatro libros antes de ser madre. Lo que si pienso es que tener un hijo genera nuevas emociones: sientes mucho amor y felicidad, pero también te llenas de angustias, de temores, de inseguridades, de culpas. Todas esas emociones pueden servir de inspiración para escribir relatos de ficción, como es mi caso. Un hijo es la vida, pero también trae consigo la idea de la muerte… ¿Qué pasaría si él fallece? ¿Si yo muero?

 

Victoria nació en un momento de tu vida en el que las mujeres son señaladas de estar muy tarde para tener hijos. A una de nuestras escritoras que quedo embarazada a los 36 le rotularon su proceso como un “embarazo geriátrico”, ¿fue ese tu caso?

Yo fui madre por primera vez a los 38 años y la segunda a los 42. No fue una decisión personal sino que la vida me llevó por ese camino. Conocí a mi esposo cuando tenía 30 años y, a los dos años, cuando decidimos formar una familia, nos encontramos con el problema de la infertilidad. Mi primer y único embarazo natural terminó siendo un embarazo ectópico con el que perdí una trompa. Fue un golpe muy duro, pues uno cree que cuando el test sale positivo el resto es solo felicidad.

Para muchas mujeres, como yo, es mucho más complicado. En vista de que los años pasaban y el embarazo no llegaba tuvimos que recurrir a la FIV (Fecundación in vitro). Por fortuna, estaba viviendo en Francia y aquí el sistema de salud paga hasta cuatro tratamientos. Eloïse nació en enero de 2014, luego de tres ciclos de FIV precedidos de resultados negativos y abortos espontáneos. Como queríamos otro hijo, y sabíamos que el camino de la FIV era largo, cuando Eloïse tenía seis meses regresamos al ruedo. Nos demoramos dos años y medio llenos de altibajos, pero el resultado es Victoria. De cierta forma, su nombre simboliza el final de una larga lucha.

En cuanto a los embarazos como tal, no tuve ninguna complicación durante la gestación. Obviamente, con la edad uno tiene la paranoia de que el bebé venga con algún problema, pero los médicos nos hicieron un buen seguimiento. Hoy en día, además de la amniocentesis, existe el DPNI, una prueba de sangre no invasiva que puede detectar el ADN fetal en la sangre de la madre y medir con un 99 por ciento de fiabilidad si el bebé tiene trisomía 21 o no.

 

¿Qué les dirías a los que todavía participan del mito sobre la edad y el embarazo?

Yo haría una diferencia entre mito y realidad. Es un mito pensar que una mujer después de los 35 años está vieja para hacerse cargo de un hijo. Creo que una mamá “madura” tiene una buena experiencia de vida para acompañar y educar a su hijo. Haber tenido tiempo para estudiar, trabajar, viajar y divertirse antes de ser madre le permite abordar la crianza sin tener la “frustración” de no haber aprovechado su juventud e independencia.

Sin embargo, hay una realidad que no se puede ocultar y es que la fertilidad decrece con los años. Hoy en día vemos más casos de hombres y mujeres que tienen problemas para concebir (espermatozoides flojos o deformes, endometriosis, ovario poliquístico, desajustes hormonales, etc.). La triste ironía es que uno no sabe que tiene esos problemas hasta que decide tener un hijo y, hoy en día, la opción de ser madre se posterga por varias razones: falta de pareja, inestabilidad económica, proyecto profesional, etc.

Yo supe a los 33 años que me iba a quedar difícil ser mamá, pero no me arrepiento de lo que viví antes ni me doy golpes de pecho diciendo: “debí haber tenido un hijo a los 25 con el primer aparecido”. Ser madre es una decisión tan íntima que afectará tu vida para siempre que no me atrevo a decirles a las mujeres que salgan ahora como locas a “preñarse” si no tienen ganas en este momento de ser madres. Solo recomendaría que se hicieran chequeos regulares con sus ginecólogos para saber si todo está en orden para, en caso de detectar un problema, poder actuar a tiempo.

 

¿El puerperio es tan difícil como lo pintan? ¿Qué ha sido lo más difícil y lo más sencillo esta segunda vez?

En mi primer embarazo tuve un parto natural y en el segundo me hicieron cesárea porque el bebé no bajó, a pesar de la dilatación completa. Físicamente, la recuperación de la cesárea me pareció más difícil, pues hay que cuidar la cicatriz, tienes gases en el abdomen, te ponen inyecciones para evitar una flebitis, te duele cuando te mueves, no puedes dormir de lado durante varios días.  Emocionalmente, creo que el primer puerperio es más duro porque todo es nuevo y es normal sentirse perdida. Con el segundo sabes a qué atenerte y estás mejor preparada. En todo caso, para el segundo ya tienes a tu hijo mayor que necesita cuidados así que literalmente no tienes tiempo de “echarte a la pena”. No sé si exista en otros países, pero en Francia la cobertura del seguro de maternidad incluye un curso de “re educación del perineo”. Son varias sesiones de ejercicios para que la madre recupere el tono muscular de la zona pélvica tras el parto.

 

¿Cómo has enfrentado los celos de Eloïse con su hermanita

Con mucha paciencia. Ella estaba acostumbrada a ser el centro de atención y le cuesta un poco ceder espacio, pero quiere mucho a su hermanita. Sus caricias pueden ser un poco bruscas así que nos toca estar pendientes para evitar que la lastime sin querer. Con mi esposo nos turnamos para pasar tiempo a solas con Eloïse y demostrarle que sigue siendo muy importante para nosotros.

 

Tus has escrito para Historias de mamás y otros sitios como Lo que importa sobre temas de empoderamiento femenino en la crianza. ¿Cómo lo aplicas en casa? ¿Cuál es el rol de tu esposo en esto? ¿Cómo lo ha recibido Eloïse?

Nosotros en la casa no tenemos empleada así que todas las tareas domésticas nos las repartimos. Eloïse está creciendo en un ambiente donde todos ayudan. Para ella es tan normal ver a su papá lavando los platos y pasando la aspiradora como verlo en traje y corbata trabajando en el computador. Cuando conocí a mi esposo él llevaba varios años viviendo solo así que no tuve que “convencerlo” ni “rogarle” para que participara en las tareas del hogar, pues él ya lo hacía. Eloïse apenas tiene tres años, pero, por lo pronto, tratamos de no “cuadricularla” en lo que debe ser el rol de una niña. Queremos que juegue y se divierta. Si quiere vestirse de hada y jugar al tiempo con dinosaurios y helicópteros la dejamos. Queremos que descubra el mundo sin partir del prejuicio de: “eres nena, eres frágil, no eres capaz, te vas a ensuciar”.

 

Maria Inés es comunicadora social y periodista con especialización en Política Social. Durante más de quince años trabajó como periodista para diversos medios en Colombia y América Latina y como asesora de comunicaciones para organismos de cooperación internacional. En 2008 ganó el premio de literatura infantil El Barco de Vapor- Biblioteca Luis Ángel Arango por el libro ‘Patricio Pico y Pluma en la extraña desaparición del Doctor Bonett’. Desde entonces he publicado cuatro obras más para público infantil: Historias Ovíparas (2010), El Mohán (2012), El Infiltrado (2013) y Mi abuelo el gruñón (2015). Actualmente, vive en Francia, está casada y tiene una hija.