Quedar embarazadas no es tan fácil como nos hicieron creer. Para lograrlo, varias hormonas tienen que ponerse en acción, en niveles y tiempos precisos. Aquí te contamos cuáles son y cómo participan en el milagro de la vida.

 Carmen Santamaría, mamá venezolana, está embarazada de su segundo hijo y sabe más que nadie que ningún embarazo es igual a otro. En el primero, los síntomas que sufrió fueron muy sutiles, ahora en el segundo la gonadotropina coriónica humana (HCG), conocida como “la hormona del embarazo”, le ha hecho bastantes jugadas con las náuseas y el cansancio.

La HCG es la responsable de los síntomas tempranos que una mujer siente en su cuerpo. La función de esta hormona es suprimir la menstruación y estimular la producción de progesterona y estrógenos. Entre sus efectos “secundarios”, están los vómitos, las nauseas y, para algunas mujeres, como Carmen, la sensibilidad en los senos y las emociones a flor de piel.

Carmen no es la única que ha pasado por esto. Ximena Querol, de Uruguay y mamá de uno, reconoce que llorar se volvió una reacción común durante su embarazo. La sensibilidad y los cambios de humor estuvieron siempre presentes en esos nueve meses.

Las hormonas que hacen posible el embarazo

Cuatro hormonas hicieron de las suyas para que el bebé llegara a término.

Antes de su primer embarazo Carmen tuvo problemas con la segregación de hormonas; su producción de estrógenos y progesterona era deficiente, desarrolló ovarios poliquísticos y su ovulación era irregular, al igual que su menstruación. Con tratamiento hormonal, incluidas pastillas anticonceptivas, pudo corregirlo y que su ciclo se ordenara para prepararse a tener su primer hijo.

De ahí la importancia de las dos hormonas sexuales femeninas: el estrógeno y la progesterona que secretan los ovarios. El estrógeno se produce a medida que los folículos ováricos se van desarrollando, y tiene una función reguladora durante todo el ciclo y por eso es responsable del desarrollo sexual femenino. La progesterona, en cambio, la producen los ovarios en la fase lútea, para que el endometrio esté más grueso y receptivo para que el embrión se implante.

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Para quedar embarazada, Ximena comenzó un tratamiento con estimulación hormonal o estimulación ovárica. “La estimulación hormonal es un proceso que habitualmente dura entre nueve y14 días, que comienza entre el segundo y tercer día de la menstruación dónde se intenta conseguir mayor cantidad de folículos para que alcance su madurez óptima”, menciona Ximena.

En este escenario entran a participar dos hormonas que secreta la hipófisis, la hormona folículo estimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). La primera la secreta al inicio del ciclo menstrual y su tarea es estimular el crecimiento y el desarrollo de un grupo de folículos ováricos en los diferentes estados de maduración.

La función ovárica y la FSH están siempre trabajando juntas para equilibrar cada ciclo y su desarrollo. Cuando existe un bajo número de folículos, la hipófisis trata de compensar esa situación elevando la secreción de FSH cada mes. “Durante el tratamiento, me inyectaron Puregon, uno de los medicamentos que contiene FSH, para estimular el crecimiento de los folículos”, dice Ximena sobre su experiencia.

Una vez los folículos maduran, entra a jugar la segunda hormona que secreta la hipófisis, la LH, está encargada de impulsar la ovulación. De ahí en adelante sigue la fase posovulatoria donde el endometrio está preparado para que el embrión pueda desarrollarse si ha sido fecundado el óvulo.

Existen dos hormonas más que juegan un rol determinante durante el embarazo: la oxitocina y la prolactina. La primera es responsable de poner en marcha las contracciones del útero y que inducen al parto. La segunda es una hormona que se origina en la placenta y prepara a la nueva mamá estimulando las glándulas mamarias y la ayuda para su proceso de lactancia.

Así es que quedar en embarazo no es un proceso sencillo. Es un camino largo para la pareja, en el que interviene el cuerpo, la mente y las hormonas, todo con el objetivo de que la fecundación sea efectiva y que el resultado después de nueve meses sea un bebé y una nueva mamá.

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Si estás pensando en quedar embarazada, pídele a tu médico que te ordene exámenes para revisar tus niveles hormonales. Así te podrás preparar para la gran aventura del embarazo y la maternidad.