“El viaje empezó cuando con mi marido descubrimos dos corazoncitos latiendo dentro de mí, y terminó con uno en cada teta, comenzando la verdadera gran travesía de mi vida”, confiesa nuestra autora sobre estar embarazada de mellizos.

A ti lo único que te importa es transmitir esa felicidad y bendición que se siente estar embarazada de mellizos. Sin embargo, muchos se sorprenden, algunos nos alientan, y la gran mayoría quiere saber si en tu familia ya hay historias de mellizos o si te hiciste un tratamiento. Sí, la gente puede ser chismosa e impertinente.

Yo jamás olvidaré la primera ecografía que comprobó dos corazoncitos, de Elvira y Francisco, latiendo dentro de mí, y la sorpresa de mi marido quien fue quién los descubrió primero en la imagen, antes que el médico. Luego, con el tiempo, y el comienzo de los controles, surgieron los miedos e incertidumbres, como en todos los embarazos, más que nada porque según los médicos –y no te asustes–  el de mellizos es riesgoso.

Mi amiga de la infancia, Carolina, también es mamá de mellizos. Y todavía, ocho años después de haber tenido a Maite y Facundo, le preguntan si fue por tratamiento. “Cansa un poco porque, vamos, qué importa. Lo importante era si todo estaba bien, cómo me sentía, o cualquier otra cosa”, dice Carolina.

Ella no vivió cualquier embarazo, a los tres meses de la feliz noticia, su marido sufrió un derrame cerebral y ahí los mellizos pasaron a segundo plano en la preocupación familiar. “Gracias a Dios saqué fuerzas de no sé dónde, aguanté todo, no tuve problemas, y a pesar del estrés que pasé durante todo el embarazo tuvimos un final feliz”, resume.

Y para que no se queden con la duda, Carolina hizo un tratamiento con hormonas que aumentaba las posibilidades de que el embarazo fuese múltiple. Igual, no dejó de sorprenderse cuando en la primera ecografía les dieron la doble noticia. “Sentí miedo, alegría y mucha risa. No paraba de reírme, mientras veía a mi marido agarrarse la cabeza y decir “¡Ay no me jubilo más!”.

Para los especialistas en medicina reproductiva el embarazo múltiple es una “complicación de los tratamientos y un riesgo”, dice la médica ginecóloga Rita Vernocchi, vicepresidenta de la Sociedad Uruguaya de Reproducción Humana. Vernocchi igualmente aclara que la mayoría de los embarazos gemelares en el mundo siguen siendo naturales y no debido a los tratamientos. Pero, ¿quién no conoce una historia de mellizos luego de una fertilización in vitro?

A los médicos les preocupa el nacimiento prematuro, antes de la semana 37, en los embarazos múltiples porque el bajo peso con el que nacen y sus órganos poco desarrollados generan problemas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los mellizos nacen en la semana correcta y sin correr riesgos.

Mi médico siempre insistía que debíamos prevenir que Elvira y Francisco nacieran antes de tiempo, y por eso no se cansaba de repetirme que me tomara todo con más calma. En aquel entonces, nosotros vivíamos en un apartamento en un segundo piso y la entrada  era por una escalera, al final del embarazo el doctor me pidió que por favor solo subiera y bajara las escaleras una vez al día. Recuerdo que mi cuñado me confeccionó un sistema casero con piolines para lanzar la llave por la ventana y no tener que bajar a abrir a quien me visitara. ¡Qué buenos recuerdos!

Para el médico no va a ser lo mismo si el embarazo es de mellizos o fraternos, o si el embarazo es de gemelos idénticos. El primero es cuando cada bebé tiene su placenta, bolsa de agua, código genético, son distintos fisonómicamente y pueden ser de diferente sexo. Estos casos surgen por una doble ovulación: dos espermatozoides fecundan a dos óvulos, lo que puede darse naturalmente o como consecuencia de la reproducción asistida. El segundo es uno de los embarazos más riesgosos porque es cuando un óvulo fecundado se divide en dos y da lugar a dos bebés idénticos, del mismo sexo, código genético y poca diferencia fisonómica.

Cuando son gemelos idénticos pueden compartir la placenta y el saco amniótico, o sólo la placenta y cada uno con su saco amniótico como los gemelos de María José –Felipe y Bautista–, concebidos de manera natural cuando ella tenía 24 años. Aunque en su familia había antecedentes de embarazos múltiples, la noticia igualmente impactó a todos. “Yo siempre fui la‘nena’, y conmigo no pasó eso de que primero el estudio, luego el trabajo, la casa, pareja y después recién tener hijos. Soy una rebelde”, bromea.

Los gemelos ya están por cumplir tres años, y hasta hoy María José lidia con los comentarios de “Ay, cómo haces, ¿los buscaste, pero eres tan joven?”. Ella no se cansa de decir que son su motorcito de la vida, que es por ellos que tiene toda la fuerza del mundo y que si sentís amor, con eso ya basta. “Me apropié mucho de mi embarazo, lo viví extremamente como mío y de ellos, sentir sus corazoncitos era siempre lindo, se me ponía la piel de gallina y lágrimas en los ojos. Informarme de todo lo que me iba pasando me sirvió para compensar los miedos, la ansiedad y esos comentarios externos”.

Más allá de todo, en mi experiencia bien personal, el embarazo de mellizos fue como una montaña rusa: puro vértigo y felicidad. Un viaje que empezó cuando con mi marido descubrimos dos corazoncitos latiendo dentro de mí y terminó con uno en cada teta, comenzando la verdadera gran travesía de mi vida: criar mellizos.