Si quieres mejorar tus posibilidades de quedar embarazada, préstale atención a tus emociones, a lo que comes y cuánto duermes. Todo esto tiene una incidencia directa en la calidad de tus óvulos y en tu fertilidad.

 

1. Préstale atención a tu sistema endocrino

Tus hormonas intervienen en todos los procesos físicos y emocionales de tu cuerpo: tu ánimo, tu energía, tu genio, tu líbido, tu peso, todo. Para quedar embarazada, específicamente, los estrógenos y la progesterona tienen que estar en su punto. Los desbalances hormonales han sido relacionados abortos espontáneos e infertilidad.

La tiroides también tiene que estar funcionando perfectamente. Las mujeres somos proclives a desarrollar desordenes tiroideos en algún momento de nuestra vida, una de cada ocho, para ser exactos. Por ello, si te sientes embotada, cansada, has ganado o perdido peso abruptamente, tu pelo se cae y tienes picos de tristeza o de mal humor, puedes estar presentando un problema de tiroides, lo cual tiene un impacto en tu fertilidad. La buena noticia es que estos trastornos son fácilmente tratables con la medicación adecuada.

 

2. Libérate del estrés y la ansiedad

Cuando te estresas tus glándulas suprarrenales producen cortisol y adrenalina, dos hormonas que te preparan para situaciones de atención y respuesta ante un eventual peligro: aumentan los niveles de glucosa disponibles para su utilización por parte de los músculos y hacen que aumente la frecuencia cardiaca y la respiración.

Si sientes estrés constante, tu cuerpo entenderá que vives en un entorno no apto para la reproducción. Finalmente, tu cuerpo no diferencia entre el estrés del mundo moderno y el estrés primitivo que nos permitía correr para escapar de osos y que enfocaba sus órganos en la supervivencia, más no en la reproducción.

No queremos ser quienes te digamos que te relajes, cuando sientes que hay factores en tu vida que no te lo permiten. Sabemos que los asuntos emocionales pocas veces se resuelven con una instrucción tipo “sé fuerte”, o “relájate”. Sin embargo, conocemos técnicas que pueden ayudarte a librarte del estrés y la ansiedad que producen la vida actual.

 

3. Haz ejercicio y haz cosas que te gusten

Cuando haces ejercicio tu cuerpo libera endorfinas, que actúan como una especie de morfina natural, aumentando la sensación de bienestar. Ese bienestar es apreciado por tu cuerpo. También, el ejercicio hace que la sangre fluya en todo tu cuerpo, incluyendo el útero y otros órganos reproductivos.

El bienestar generado por el ejercicio también lo sientes cuando haces cosas que te gustan, como escribir, leer, colorear mandalas, hacer jardinería, charlar con tus amigas.

 

4. Come bien

Trata de comer natural: carne sin hormonas, vegetales sin pesticidas. Muchos pesticidas y químicos usados en los cultivos y la ganadería tienen sustancias sintéticas parecidas a los estrógenos que obviamente afectan tu sistema endocrino y por lo tanto tu fertilidad.

Así mismo, está demostrado que los pesticidas afectan la calidad, movilidad y número de los espermatozoides.

La buena noticia es que cada vez hay más oferta de alimentos orgánicos y cultivados o criados responsablemente.

Come balanceado. Tu cuerpo necesita los nutrientes y equilibrio que brinda una alimentación basada en todos los grupos alimenticios, incluyendo las grasas, que cuando quedes embarazada serán clave para el desarrollo del cerebro de tu bebé y de su sistema nervioso. Además, las grasas saludables te mantienen llena por más tiempo y evitan que consumas alimentos de bajo aporte nutricional, como el azúcar refinada y los carbohidratos blancos que, al contrario, te quitan energía y te hacen comer más.

Además necesitas colesterol. Ten en cuenta que las hormonas involucradas en la reproducción (estrógeno, progesterona, testosterona y cortisol) están hechas de colesterol bueno, ese que encuentras en las nueces, el aguacate, los huevos y el pescado.

 

5. Dale a tu cuerpo lo que necesita

Consulta a tu médico sobre aportes nutricionales adicionales que necesites. Por ejemplo, vitamina D. Esta vitamina la obtenemos, entre otras fuentes, del sol, por lo que  a veces es bueno tomar complementos si has estado en un invierno prolongado o tienes poco contacto con la luz solar.

También, si ya estás lista para quedar embarazada, tu médico te recomendará vitaminas preconcepcionales y ácido fólico. Pero no te automediques.

 

6. Duerme bien

No es solo cantidad sino calidad del sueño el que importa para la salud en general. En cuanto a la fertilidad, hay evidencia de que el sueño interrumpido puede llegar a suprimir la ovulación y comprometer la tiroides y las glándulas suprarrenales.

La falta de sueño afecta el balance hormonal y la producción de leptina, la cual a su vez regula los ciclos menstruales. La evidencia científica, además, ha relacionado los altibajos de leptina con la calidad de los óvulos.

 

7. Hazle seguimiento a tu salud

Si estás leyendo este artículo es porque no quieres dejar tu maternidad al azar. Y la mejor forma de lograrlo es acudiendo al médico periódicamente. El tipo de alimentación, nuestra calidad de vida, la edad en la que estamos teniendo a nuestro hijos, e, incluso, la polución del aire y la contaminación del agua, nos enfrentan a problemas en los que nuestras abuelas no tenían que pensar. Por esto son necesarios los chequeos contantes con el doctor, el control del peso, el ejercicio e, incluso, como lo vimos en este artículo, la atención a tus emociones.

 

¡Buena suerte!