“Somos lo que comemos” es una frase que escuchamos constantemente, la cual nos enseña a hacer consciencia sobre las elecciones que vamos a hacer al comer. El embarazo es un periodo para cuidarnos y consentirnos, y a través de la comida podemos hacerlo. No hablo solo de los antojos, sino de seguir los que nuestro cuerpo nos pide. De escuchar con atención para saber qué estamos necesitando: “Tengo ganas de cítricos o de frutas dulces”; “no como carne, pero mi cuerpo me está pidiendo”.

Deepak Chopra en su libro ‘Un comienzo mágico para una vida fascinante’ nos explica la importancia de la ecología del útero, la cual se genera a través de los sentidos:

“Durante nueve meses, tú eres el medio ambiente de tu bebé por nacer, y tu bebé es afectado por todas tus experiencias. En el núcleo de tu ser, tú ya sabes esto, porque ya viviste esta experiencia y sentiste estas sensaciones mientras te desarrollabas y crecías en el vientre de tu madre. Ahora que esta información está disponible para tu mente consciente, haz uso de ella para crear un inicio mágico para tu bebé”.

Alimentamos a nuestro bebé con lo que comemos, con nuestros pensamientos y con nuestras emociones. Es un proceso integral y por eso es tan importante cuidarnos de situaciones estresantes o comidas poco benéficas durante el embarazo.

Aunque nuestras amigas y referentes ahora nos digan que está bien comer todo tipo de alimentos y tomar alcohol, nosotras como madres debemos elevar nuestra consciencia para que lo que nuestro bebé reciba sea los adecuado.

“Tuve frecuentes controles prenatales y fui cuidadosa en cada actividad cotidiana. Gerónimo tenía un desarrollo perfecto y todo iba muy bien”, cuenta Tatiana Mazuera (31), quien hace algunos sufrió una triste experiencia al perder a su bebé con seis meses de gestación, por haber comido alimentos no recomendados durante el embarazo. “A pesar de todas las precauciones y sin presentar ningún síntoma, adquirí una bacteria silenciosa llamada Listeria que causó una infección gravísima en la placenta y la muerte de mi pulguita en menos de un día. Les cuento mi historia para que no se repita”.

La Listeria es una bacteria muy poco común, que se adquiere por comer productos crudos y es tres veces más frecuente en mujeres embarazadas. Pasa fácilmente a la placenta y va directamente al bebé. Generalmente el bebé muere, pero en otras ocasiones nace y aunque al principio parece estar sano, presenta una infección tardía como meningitis o incluso sepsis varios días o semanas después del nacimientos.

En los diferentes libros de cuidado durante el embarazo se habla de los alimentos que se deben evitar y los que ayudan al desarrollo del bebé y a su bienestar. En la página del FDA (U.S. Food and Drug Administration ), explican lo que es la Listeria monocytogenes y cómo se puede adquirir la Listeriosis. También enseñan cómo se puede prevenir y las recomendaciones de qué comer y qué no comer:

Alimentos que deben evitarse:

• Salchichas, fiambres y embutidos, a menos que estén cocinados y bien calientes.
• Quesos blandos, como Feta, Brie y Camembert, quesos con venas azules, queso blanco, queso fresco o panela, a menos que estén procesados con leche pasteurizada. Asegúrate de que la etiqueta diga: “hecho con leche pasteurizada” (made with pasteurized milk).
• Patés o pastas de carne para untar refrigerados.
• Mariscos ahumados refrigerados, a menos que estén cocidos, como por ejemplo, en un guiso. (Los mariscos ahumados refrigerados, como por ejemplo, el salmón, la trucha, el pescado blanco, el bacalao, el atún o la caballa, que generalmente tienen la etiqueta “nova-style” (estilo Nueva Escocia), “lox”, “kippered”, “smoked” (ahumado) o “jerky” (salado). Estos pescados se encuentran en la sección de alimentos refrigerados o se venden en las fiambrerías de almacenes y tiendas de delicatessen).
• Leche cruda (sin pasteurizar) o alimentos que contengan dicho tipo de leche.

Alimentos permitidos:

• Patés o pastas de carne para untar enlatados o con estabilidad en almacenamiento (pueden almacenarse en estantes sin refrigeración):
• Mariscos ahumados enlatados o con estabilidad en almacenamiento.
• Leche pasteurizada o alimentos que contengan leche pasteurizada.

Lo que más se recomienda durante el embarazo es comer alimentos frescos, de los que conocemos sus propiedades, y evitar al máximo embutidos, enlatados, congelados y comida “chatarra”. El ayurveda habla de la importancia de comer los seis sabores de la vida: dulce, salado, picante, amargo y astringente, ya que esto asegura poder mantener el equilibrio apropiado de carbohidratos, proteínas y grasas con niveles abundantes de vitaminas y minerales esenciales.

Por su parte, Pierre C. Renard, en su libro ‘El poder formador de la Mujer o la Galvanoplastia Espiritual’ nos recomienda: “Comer el alimento más impregnado de vida solar, comenzando por el que esté más expuesto al sol”. Los alimentos que han estado más expuestos al sol son las frutas, verduras, granos y cereales. También nos habla de la importancia de los tipos de alimentos y su energía. Esto con el fin de generar consciencia de que somos vida y estamos generando vida. Renard nos habla de las dos familias de alimentos: los alimentos vivos y los alimentos muertos (desnaturalizados o químicos). Este aspecto aclara la importancia de la escogencia del alimento para la madre quien debe absorber el más rico en principios vivos, el más cercano al sol en espacio y en tiempo.

Así que, si estás embarazada o planeas estarlo, cuida mucho tu alimentación. Es importante mantener el equilibrio que se genera a través de la alimentación. Los nueve meses del embarazo son un corto tiempo en el que lo más importante es generar un ambiente intrauterino sano, ya que lo que tu bebé recibe de ti en la gestación es lo que determinará sus características a nivel físico, emocional, psicológico y espiritual.