Si bien los tacones pueden ser toda una declaración de estilo y de individualidad, es mejor evitarlos durante el embarazo.

Los tacones son populares porque dan elegancia y estilizan la figura, y una vez que se dominan es difícil querer dejarlos. Esto sucede no solamente por sus cualidades estéticas, sino también porque una vez que los tendones de la pantorrilla se acostumbran a estar contraídos, después es difícil acostumbrarse a tenerlos estirados con un zapato de piso. Puede ser incluso doloroso.

Por eso y porque tenemos muchos, o bien porque sentimos que nos vemos mejor con ellos, es difícil renunciar a ellos en el embarazo. Sin embargo, en este periodo los tacones están contraindicados por razones de seguridad y de salud.

Una sola vez me puse tacones estando embarazada y cuando me tambaleé al subir una escalera y me di cuenta de lo grave que pudo haber sido el llegar a caerme, decidí no volver a hacerlo jamás. Esto, y que al final del embarazo tenía los pies tan hinchados que no había manera de que me entraran unas zapatillas.

Y como comenté antes, también hay razones de salud para no utilizarlos. A continuación algunas de ellas:

Falta de equilibrio

El cambio de peso y de talla, así como los cambios hormonales, puede hacer que no tengas el mismo sentido del equilibrio que siempre, por lo que esas zapatillas altas que tanto amas se convierten en un factor de alto riesgo para accidentes. Así como cuando la pancita toma dimensiones insospechadas y dejas de calcular por dónde sí lograrás pasar y por dónde ya no cabes, lo mismo pasa con el cálculo de equilibrio sobre zapatos altos. No solamente serás más propensa a tropezones, también se te pueden doblar los tobillos creando un problema también grave en las articulaciones.

Hinchazón de piernas

Sobre todo en las etapas más avanzadas del embarazo, es común que las piernas se hinchen por el aumento de peso que deben cargar, así como por la retención de líquidos que se presenta en la gran mayoría de las mujeres en esta etapa de su vida reproductiva. Si a eso le agregamos que además los pies están en punta todo el tiempo, este panorama solamente empeora. Los tacones además suelen ser zapatos estrechos que pueden llegar a limitar la circulación en los pies y piernas. Por eso mejor evitarlos.

Problemas de espalda

El peso extra que se carga al frente, en el abdomen, acaba siempre afectando la espalda. Si esta además no tiene un buen soporte en los tobillos, el problema se agravará. Y aunque la espalda no duela, se puede estar desviando paulatinamente, por lo cual en el embarazo es mejor evitar este tipo de calzado al máximo.

Si por tu trabajo o por la costumbre de usar tacones ya no te es posible andar con zapatos completamente bajos, exiten varias opciones.

Puedes buscar zapatos de tacón un poco más bajo y más ancho que no pongan en riesgo tu equilibrio ni tu espalda pero que siempre sean lo suficientemente amplios para que no provoquen hinchazón.

También los zapatos de plataforma corrida son una opción mucho más segura. Son ese tipo de tacón conocido como wedges o alpargatas. Sin embargo, tu mejor opción siempre serán zapatos planos.

Este es solamente un pequeño sacrificio por un periodo corto de tiempo que pasará, ya después podrás volver a usar tus tacones como si nada. ¡Aléjate de los tacones un rato, que ya podrás volver a ellos!

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