Una mamá que cometió grandes errores de moda en su primer embarazo explica, entre otras cosas, por qué no usar ropa grande y por qué los accesorios son tus mejores amigos.

Es muy común que, por los cambios que pasamos (no solo de talla, sino también de dimensiones y por supuesto, también de estado de ánimo) a lo largo del embarazo, de pronto ya no encontremos ni qué ponernos. Y cuando eso pasa, también sucede que nos desesperamos y optamos por lo que nos quede, como sea, con tal de que no apriete, o bien, lo que nos resulte cómodo, aunque eso no necesariamente se nos vea bien.

En mi caso, durante mi primer embarazo, antes que me creciera la panza, el busto se me empezó a inflar de tal manera que, para cuando nació mi bebé, yo usaba dos tallas de brasier más que lo que siempre había usado. De un discreto 32C pasé a 34DD y me sentía tan incómoda con ese nuevo busto, que lo que hacía era taparlo desde el cuello con blusones que en la parte de la panza y la cintura iban también sueltos.

¿El resultado? Me veía como globo. Como embarazada de otra época, en la que se vestían con batitas porque era lo único que había en moda para mujeres gestantes.

Por suerte ahora tenemos muchas opciones de tendencia que no son caras y podemos hacer experimentos que nos permitan encontrar lo que nos haga sentir más lindas en esta etapa tan especial de la vida. Algunas de las estrategias que yo encontré son las siguientes:

No te alejes de tu estilo   

Un error grave que yo cometí en mi primer embarazo fue empezar a querer usar cortes, colores y estampados que nunca antes me hubiera puesto. Esto solo hacía que me sintiera más incómoda.

Que no te suceda lo mismo. Trata de ser fiel a lo que te gusta y sabes que te queda bien, aunque tengas que hacer ajustes de talla.

Usa ropa de embarazo en cuanto la tuya te apriete

Sobre todo los pantalones. Por cuestiones no solamente estéticas sino de desarrollo del bebé, debes evitar que te aprieten en la parte de la cintura. Ahora existen unas bandas que permiten ajustar la cintura de tus pantalones de siempre para las primeras etapas del embarazo, antes de empezar a usar pantalones de maternidad. Estos últimos deben tener una cintura ajustable, ya sea elástica o con botones que se recorren a los costados de los mismos.

Y con los tops, lo mismo. Quizás tú creas que cualquier cosa se estira o en la que entras sin problemas se ve bien, pero no. Por eso existen blusas y blusones especiales de maternidad. Te harán sentir más cómoda y confiada, sin olvidar que te favorecerán más.

Algo importante es nunca usar ropa grande en lugar de ropa de embarazo. La ropa de talla mayor a la tuya se verá amplia también en áreas donde no necesita ser tan grande y eso, además de también llegar a ser incómodo, no ayuda al estilo.

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Opta por lo entallado

Cualquier ropa suelta te hará ver sospechosamente voluminosa (es decir, no te verás embarazada sino solamente grande). Que tanto tus tops como los pantalones o faldas enmarquen tu figura. Eso siempre será favorecedor. Para este fin lo mejor son las telas suaves como el algodón o la lycra, siempre expandibles. Los leggings, por ejemplo, serán tu mejor aliado.

¡Accesorízate!

Usa los accesorios para distraer la atención del volúmen que te haga sentir incómoda. Un collar llamativo o unos aretes grandes te pueden dar ese toque que estás buscando para verte muy bonita y no sentir que te ves como un globo.

Además eso distrae la atención del resto del cuerpo y hace énfasis en tu rostro.

Enmarca la pancita

Como dicen, si no puedes con el enemigo, ¡únetele! Resalta tu panza con un cinturón debajo del busto. Es mejor si son delados y en colores que contrasten con la prenda que traes debajo de él. Lúcela, es preciosa, muy disfrutable y un día la vas a extrañar. Que la panza sea la protagonista de tu look.

¡Celebra tu embarazo hasta con la forma en la que te vistes!