Encuentra las respuestas del doctor David Vásquez a las preguntas de muchas mujeres embarazadas y madres primerizas en la transmisión en vivo de hace algunos días. Seguro encontrarás algo útil para ti.

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– Una mujer de 32, 34, 36 años o debajo de los 40, está muy bien para tener hijos. La labor del médico es asesorar a una mujer sin importar su edad, expone los riesgos y la acompaña en el proceso reproductivo, porque tener un hijo para muchas mujeres es calidad de vida y el médico debe respetar esa decisión.

– En cuanto a la infertilidad, una pareja joven, digamos por debajo de 40 años, si en un año no logran el embarazo con una frecuencia sexual más o menos regular (dos relaciones a la semana, 7-8 al mes), se considera una pareja infértil. Hay tratamientos disponibles para tratar la infertilidad, para lo que es necesario consultar con un experto.

– En la consulta preconcepcional, cuando una mujer y su pareja están decididos a empezar a tratar de quedar embarazados, el obstetra los guiará para que se preparen para el embarazo. Un término de unos dos o tres meses de preparación puede ser prudente, pero es imposible predecir cuándo va a quedar embarazada una mujer. Se empieza haciendo unos exámenes y luego se pueden recetar vitaminas preconcepcionales.

Un error común es crees que la embarazada debe comer por dos. Una embarazada debe comer para dos, no por dos. Una mujer puede aumentar entre 9 y 13 kilos durante el embarazo. En el primer trimestre se pueden perder entre uno y dos kilos, lo cual es normal. El mayor aumento de peso se da en el segundo trimestre, no en el tercero. El aumento de peso en el embarazo no es ni por el feto, ni por la placenta, ni por la grasa. El feto pesa alrededor de 3 kilos, la placenta medio kilo, entonces, ¿cuál es el aumento de peso? El agua. La embarazada retiene líquido, por eso se le hinchan los pies, el abdomen y la cara algunas veces. Esta retención de agua se debe a que la mujer se está preparando para el parto, una agresión hemodinámica, donde perderá sangre y por eso debe retener líquido.

– Si el aumento de peso es muy grande, debe consultar con su médico, porque puede ser un signo precoz de preclamsia, que se esté subiendo la tensión, u otro factor que es necesario investigar y detectar. Vale la pena hacer un control de tensión arterial 2 a 3 veces al día, vale la pena medir la proteína en la orina a ver si se está escapando proteína en la orina, porque todos estos son signos de que puede hacer una preclamsia, que es una complicación común y grave del embarazo.

– HIERRO, ÁCIDO FÓLICO Y CALCIO: De rutina, una mujer debe consumir hierro, ácido fólico y calcio. Si una mujer se prepara desde antes de quedar embarazada, puede consumir ácido fólico y ácidos grasos. Las mujeres que logran un embarazo teniendo niveles altos de ácido fólico y ácido graso tienen menos probabilidades de tener bebés con problemas sobre todo neurológicos. Si una mujer no ha consumido estos nutrientes antes de la concepción, se recomienda que los empiece a consumir después del segundo o tercer mes de embarazo. En cuanto al calcio, el mejor calcio se llama leche de vaca, queso, kumis y yogurt. Se recomienda incluir un lácteo en cada comida.

– CAFÉ O TÉ: Durante el embarazo se puede consumir hasta dos tazas al día de café, té, o mate.

– ALCOHOL: Definitivamente no.

– En el embarazo se pueden tener relaciones sexuales sin ningún problema si el embarazo transcurre dentro de la normalidad. Después de los 7 meses se puede asociar la relación sexual con parto prematuro, con ruptura de membranas y por eso después de los 7 meses es preferible no tener sexo.
– Las estrías ocurren por el estiramiento de la piel durante el embarazo, pero también por la falta de hidratación. Las estrías no se curan ni se desaparecen, pero si se pueden prevenir.

– La piel hay que cuidarla cuando esté sana, porque una vez que la piel se afecta -cicatrices, de acné o estrías-, una vez que salgan, la piel no volverá a ser igual. Es recomendable entonces utilizar cremas hidratantes especializadas como Luciara desde el comienzo del embarazo. Aplicarla en la barriga, los senos, los pezones, muslos, nalgas y brazos. Porque una vez que aparezcan ya no es tan fácil. Y la mejor manera de prevenirlas es mantener la piel húmeda. Luciara tiene unas sustancias que se llaman acuaporinas que permiten que la humedad fluya en todas las capas de la piel a lo largo del día y aunque la mujer no sienta la grasa en la piel, en todas sus capas, está hidratada. Además, porque no tiene olor y sabemos que las mujeres en embarazo a veces se vuelven un poco sensibles a los olores. No tiene olor, entonces no causa nauseas.

– Hongos: Los hongos son una infección muy común en las mujeres, la cándida es tal vez la forma de vaginitis más común. Los hongos se caracterizan por flujos blancos, grumosos, como requesón y que es muy típica la rasquiña, la irritación. La candidiasis en el embarazo se presenta mucho porque la embarazada baja sus defensas y entonces todas estas infecciones oportunistas se presentan. Debe tratarse en el embarazo, porque se asocia en el primer trimestre con amenaza de aborto, y en la segunda mitad del embarazo con partos prematuros. Entonces, la cándida es una infección que debe tratarse en el embarazo y existen muchos medicamentos tópicos como óvulos o cremas, que el médico recomendará.

– Quistes: Al principio del embarazo, las primeras 9 hasta 12 semanas, es muy común que se presente un quiste en el ovario que se llama cuerpo lúteo, un luteoma del embarazo. Un quiste es una formación en una capa muy delgada de agua, de líquido. Son masas líquidas contenidas dentro de una membrana muy delgada. Son muy comunes en las mujeres, no tienen nada de anormal, y en el embarazo es común que en el primer trimestre lo que se llama cuerpo lúteo del embarazo o luteoma, lo que produce la progesterona, por lo que son normales. No tienen ningún problema desde que no sean muy grandes y no ocasionen dolor. El obstetra debe evaluar el quiste y su evolución, por lo general al cabo de unas semanas los quistes desaparecen y no tienen ningún problema, pero deben ser valorados por el obstetra.

– Calambres: Los calambres son muy comunes en el embarazo, sobre todo de miembros inferiores, en las piernas. Dan porque el útero, al ir creciendo, va comprimiendo los nervios periféricos que salen de la columna hacia las piernas. Al comprimir los nervios puede ocasionar no solo calambres, también parestesias, que es una sensación de adormecimiento, a veces como sensación de anestesia. Pero los calambres son comunes y normales en el embarazo, y en términos generales no tienen mayor complicación. Masajes, cambios de posición, es lo que más funciona para controlarlos.

– Dolor en el pubis: La pubalgia, el nombre técnico del dolor en el pubis, es común en el embarazo. El útero normalmente es pequeño, mide unos 7 centímetros, y al final del embarazo el útero puede medir más de 30 centímetros. Así que, todo debe reacomodarse en el abdomen para dar cabida al crecimiento del útero, los intestinos tienen que ir abriendo el espacio, las vías urinarias se rechazan y los ligamentos que sostienen el útero se estiran, se contraen y se incomodan. Por eso se dan todos esos dolores, calambres y pubalgia. Pero si es el dolor no es muy fuerte y es tolerable, con analgésicos como acetaminofén o cremas antinflamatorias locales, puede manejarse en dolor, pero si es un dolor severo, debe consultar a un médico especialista en dolor porque puede llegar a ser incapacitante.

– En el embarazo el acetaminofén o paracetamol es un analgésico que realmente no tiene mayor problema, pero, como todo en el embarazo, mientras menos, mejor. Generalmente las tabletas vienen de 500 miligramos y hay algunas más fuertes que vienen de 1000 miligramos. Pueden consumirse cada 8 horas según indicación médica. Es un analgésico que se puede usar para el dolor de cabeza, para estados gripales leves, o para controlar la fiebre. En caso de fiebre, no se debe usar aspirina, ni dipirona, ni medicamentos similares. Siempre, por supuesto, deben consumirse bajo la supervisión de un médico.
– El ultrasonido no tiene ninguna afectación para el bebé. El ultrasonido no son rayos X, no es una irradiación, es una radiación no ionizante, incluso puede utilizarse desde el comienzo cuando el embrión empieza a formarse, pues son ecos, sonidos, que no causan ningún problema.

– Es importante entender que el ultrasonido es una cuestión médica, no una cuestión social, ni cultural. A veces se exagera con el ultrasonido por cuestiones sociales y se olvidan de la función médica de esta herramienta.

– Las radiografías, cualquier irradiación, medicina nuclear, drogas que se consuman, deben ser estrictamente vigiladas por el médico. De ser necesarias las radiografías en estado de embarazo, deben tomarse solo las que son estrictamente necesarias. Una imagen no es tan grave, lo que es muy grave en radiología son los exámenes dinámicos, como las urografías, exámenes que usan medios de contraste, en los que durante mucho tiempo se expone al paciente a la radiación. Estos exámenes no se deben usar para nada. Pero una sola imagen, no tiene ningún problema y menos para descartar una neumonía que es una infección grave.

– No se debe tinturar el cabello en el embarazo. Es más, algunas personas consideran que tampoco se deben pintar las uñas. Mientras más natural, mucho mejor. El shampoo se puede usar sin ningún problema, pero tinturarse el cabello definitivamente no.

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– El tapón mucoso es un moco que se almacena dentro del cuello uterino de la mujer y que, cuando empieza el proceso de maduración del cuello, se expulsa y es un signo que hace pensar que el parto se acerca. No necesariamente tiene que ser el mismo día que se expulse el tapón mucoso y que empiecen ya las contracciones, pero si es una seña de que el parto se acerca, porque el moco está contenido dentro del cuello, empieza a modificarse, a madurarse y a borrarse y a cortarse.
– El parto es un evento natural, y los niños deben nacer por la vía más segura, es decir, por parto vaginal. Esto se da si todo está controlado, si es un embarazo de bajo riesgo y si todo transcurre dentro de la normalidad. Los partos deben ser hospitalarios, la comodidad para tener un está en un ambiente hospitalario, que tiene ciertos niveles de asepsia, donde el instrumental que se llegue a necesitar pueda obtenerse rápidamente y esté estéril. Donde si se llega a necesitar un anestesiólogo, un pediatra, éstos estén a la mano, o si se llega a necesitar cuidados intensivos, sangre, laboratorios, etcétera, también lo estén. El papel de las parteras y de otro tipo de ayudantes en el proceso del parto es importante, pero como complemento a la función del médico.

– La obstetricia clásica habla de que una mujer no debe ver dos veces la salida del sol cuando está en trabajo de parto, o sea que un trabajo de parto debe durar máximo 24 horas. El parto tiene tres fases que no deben superar este tiempo: la primera es la dilatación, que es la más prolongada, cuando el cuello se dilata de 0 hasta 10 centímetros; la segunda es la fase de expulsivo, que no debe durar más de una hora porque las posibilidades de sufrimiento fetal son altas, es cuando una vez el cuello está dilatado, el bebé desciende y nace; y la tercera fase es lo que llamamos alumbramiento, que es cuando sale la placenta. El momento más importante en la vida de un ser humano es la primera vez que respira. Eso marca. Si esa primera respiración es inadecuada y no le llega suficiente oxígeno al cerebro, en el momento en el que el oxígeno no le llega por el cordón sino por sus propios medios, por sus pulmoncitos, si ese oxígeno es insuficiente durante mucho tiempo, la hipoxia neonatal se va a presentar con las consecuencias neurológicas tan graves a largo plazo. Entonces ese instante tan importante es para el que la mujer se ha preparado durante años.

– En algunos casos se puede recurrir a una cesárea, por ejemplo, cuando un bebé venga con sufrimiento fetal, venga en presentación podálica, o sea de nalguitas, cuando la parturiente haya tenido cesáreas anteriores, o que tenga cirugías uterinas o cirugías pélvicas. Hay muchas indicaciones de cesárea y a una mujer que necesita una cesárea no tiene por qué negársele, sea por indicación materna o por indicación fetal. Pero, la cesárea por complacencia, es decir, cuando una mujer dice que no quiere un parto vaginal sino una cesárea, debe depender del criterio del obstetra.

– Es necesario tener en cuenta que cada situación debe ser discutida con el obstetra y dependen de las condiciones de cada mujer. El obstetra será quien pueda hacer una valoración de las condiciones maternas y fetales para decidir por cuál vía es más segura para que nazca el bebé. Si es la cesárea se hace cesárea, pero si es el parto, debería darse la oportunidad de tener un parto vaginal.

– Aunque existe el mito que una cesárea duele menos que un parto natural o vaginal, hay que tener en cuenta que una cesárea es una cirugía (una laparotomía), por lo que duele muchísimo más, el sangrado es mayor y la recuperación es más larga.

– Es frecuente el uso de la epidural en el parto, la anestesia o la analgesia que se usa para que no sea incómodo el trabajo de parto. Los obstetras tenemos la obligación de que el parto sea un evento, dentro de lo natural, lo menos incómodo y doloroso posible. La analgesia epidural brinda la oportunidad de que el dolor sea un dolor mínimo, pero también tiene la gran ventaja de que relaja el piso pélvico que ayuda a que la dilatación sea más rápida. La analgesia epidural se administra vía catéter, por donde también se coloca la anestesia en caso de que haya necesidad de hacer una cesárea.

– Un recién nacido al nacer sano debe pesar entre 2500 y 3500 gramos. Si pesa menos de 2500 gramos se llama bebé de bajo peso al nacer, y si pesa menos de 1500 gramos de muy bajo peso al nacer, y si pesa menos de 1000 gramos, de tamaño minúsculo.