A solo tres horas de haber dado a luz, Kate Middleton se asomó radiante y fabulosa con su bebé en brazos, a la puerta del St. Mary Hospital de Londres.

Queridas mamás del mundo: no crean todo lo que ven. Uno no puede parir y verse regio a las tres horas, como vimos hace poco a la duquesa de Cambridge, Kate Middleton, después de dar a luz a su tercer hijo.

La verdad es que la magia de Kate Middleton no sería posible sin un equipo de personas quitándole el sudor, peinándola y haciéndola lucir fabulosa en todo su embarazo, parto y puerperio.

En cada uno de sus días Kate Middleton usa trajes de diseñador y cuenta con chefs que preparan los más balanceados y deliciosos platos. Esto es, apenas, digno de la realeza. Pero la excentricidad o lujo –como queramos llamarlo– de tener en el hospital a una estilista, a una peluquera de confianza, y un vestido hecho a la medida para posar frente a las cámaras, es digno de esta cultura pop y mediática donde los cuentos de hadas sí se creen posibles.

No hay nada de “real” en la realeza.

Nosotras, tan mortales y plebeyas, en cambio, tenemos que quedarnos algunos días en un hospital porque en la casa no podemos tener enfermeras y mayores atenciones; y salimos de la clínica adoloridas y llenas de miedo por lo que se viene, pues no tendremos –en la mayoría de los casos– a un séquito de ayudantes dispuestos a hacer relevos para atender a un bebé que llora, y si tenemos a un esposo que hace su mitad de deberes, tiene que volver a trabajar después de unos pocos días de licencia.

Esa es la vida real.

Ahora, si hay algo que la realeza hace bien, es contar con un sistema de apoyo. Finalmente, esta idea moderna de la maternidad, de mantenerla en un círculo pequeño y quejarnos en silencio, es insostenible.

Si estamos en el grupo mayoritario de mujeres que no podemos pagar a tres enfermeras, dos niñeras, una institutriz y uno que otro peluquero personal, deberíamos acudir a nuestro círculo inmediato. Buscar apoyo, finalmente, no nos quita los superpoderes, al contrario, nos los multiplica.

 

Y aquí van unos cuantos datos tras bambalinas del parto real

 

  • Su Alteza Real la Duquesa de Cambridge dio a luz a su hijo a las 11:01 de la mañana. El bebé pesó ocho libras, unos 3.600 kilogramos. A las cinco de la tarde la madre por tercera vez posó regia ante las cámaras.

 

  • Durante 24 horas, un aviso sobre el nacimiento con los datos de su peso y salud estará expuesto en la explanada del Palacio de Buckingham.

 

  • Sobre el hospital St. Mary de Londres, es un lugar de larga tradición para los nacimientos reales desde 1977. Fue la Princesa Anne, hija de la Reina Isabel II, quien estableció la tendencia cuando dio a luz a su hijo Peter Phillips.

 

  • Kate tuvo al Príncipe George en 2013 y a la Princesa Charlotte en 2015 en este hospital, presentándolos a la prensa unas horas después de dar a luz.

 

  • La Princesa Diana tuvo al príncipe William (1982) y al príncipe Harry (1984) en este hospital y se aseguró siempre de llevar un atuendo adecuado y su cabello arreglado para salir ante las cámaras.

 

  • Mientras el príncipe Felipe jugaba squash con el Secretario Privado de la Reina cuando nació el Príncipe Carlos, Carlos estuvo presente en el nacimiento de sus dos hijos.

 

  • En la sala de partos, anteriormente, no entraba el padre. Asistían a la Reina el personal médico, ministros, consejeros privados y damas de compañía. Uno de plebeyo solo pide que su esposo lo tome de la mano.

 

  • En el parto de Kate estaban al tanto un equipo de 20 altos funcionarios médicos entre ginecólogos, cirujanos, obstetras, neonatólogos, pediatras y, por supuesto, un equipo de parteras. Estuvieron en guardia durante tres meses, es decir, debían estar disponibles y en la ciudad en caso de que el bebé real naciera antes de lo previsto.

 

  • Aunque su apariencia sea un tema trivial, en un evento de tal magnitud donde las imágenes saldrán a la superficie por el resto de la vida del niño, la madre real debe estar a la altura. Por eso, dos de las primeras personas que vieron a Kate después de dar a luz fueron su peluquera Amanda Cook-Tucker y su estilista Natasha Archer.

 

  • Los trajes que Kate usó para dejar el hospital después del nacimiento de su hijo son de Jenny Packham.

 

  • Las habitaciones del hospital St. Mary tienen un precio mínimo de $7.325 dólares la noche y si quieres una suite cuestan alrededor de $14.000 dólares.