Dentro de la lista de ejercicios recomendados para mujeres embarazadas, la natación se destaca por su bajo impacto. Nuestra autora comparte otras razones para practicar natación durante el embarazo.

Hacer ejercicio cuando estamos embarazadas tiene múltiples beneficios. Nos ayuda a controlar el peso y la ansiedad. Nos mantiene ocupadas y nos ayuda a dormir mejor. Claro, puede costarnos un poco más ya que estamos más pesadas y cansadas, pero les aseguro que vale la pena.

Yo corrí la mayor parte de mi último embarazo (previa “autorización de mi ginecólogo), pero ya en la recta final, alrededor de la semana 30, me “cambié” a la natación. Y sinceramente es el ejercicio que más les recomiendo a las mujeres embarazadas. ¿Por qué? Les cuento.

Primero, porque para mí es el ejercicio más “rico”. Es decir, me siento más cómoda. Cuando practicas natación, el cuerpo es mucho más ligero en el agua, y por eso se siente como más fácil de realizar porque no te pesa el cuerpo.

Segundo, porque con la natación trabajas todo. Brazos, piernas, glúteos, espalda, etc. Tercero, porque no hay impacto como cuando corres, y las posibilidades de lesiones relacionadas con el ejercicio son más bajas. Cuarto, porque el agua relaja. Es así. Relaja los músculos y la mente. Quinto, porque es bueno para el corazón.

Sexto, porque con la natación puedes variar e ir a tu ritmo. Es decir, puedes hacer algunos largos en estilo libre, otros de espalda o estilo pechito. Nadar con tablita es otra buena opción. No recomiendo estilo mariposa. Es como más fuerte y cansa más.

Lo que yo hacía era variar entre Libre, Pechito y Tabla. Así no me aburría (y nadaba una hora todos los días hasta cinco días antes de dar a luz). Séptimo, porque, si no tienes ninguna complicación en tu embarazo, puedes hacerlo desde el inicio hasta el final.

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En cuanto a las complicaciones de la natación, no hay muchas, sólo les sugiero que naden en una piscina de confianza. Que sepan que le hacen mantenimiento periódico. Tengan cuidado de no resbalar y aunque naden por su cuenta, que siempre haya algún profesor o salvavidas en la piscina.

También les recomiendo no quedarse con la ropa de baño mojada y bañarse a la brevedad. Si se puede, traten de escoger horarios donde no va mucha gente y no naden cerca de los niños. Usen una ropa de baño o bikini cómodos y, por último, disfruten un montón.

Yo nadé desde la semana 30 hasta la 41 (mi bebé nación de 41 más cinco días) en mi segundo embarazo, y en el primero nadé todo el embarazo hasta y tres días antes de dar a luz. Cero complicaciones y muy buena recuperación posparto. Así que háblenlo con su doctor y si les da luz verde, anímense. Lo van a disfrutar.