¡Tranquila, mamá! No eres la única que se tropieza o de repente se cae durante el embarazo. Todo tiene una explicación, aquí te contamos cuál.

Hace poco Carmen Santamaría, una mamá venezolana, caminaba a recoger a su hijo al preescolar cuando un ligero tropiezo con la raíz de un árbol la hizo caer. No le pasó nada, pero sí empezó a notar que en su segundo embarazo perdía el equilibrio con facilidad.

Cada embarazo es diferente, en el caso de ella durante el primero no manifestó mareos o síntomas de pérdida del equilibrio.

Carmen no es la única mamá que ha pasado por esto. De hecho, caerse es un escenario al que le temen las futuras mamás y ocurre más de lo que crees. La mayoría de las mujeres experimentan una especie de paso en falso que se debe a varios factores.

La relaxina

¿Por qué te tambaleas? Antes de notar una transformación visible en tu cuerpo, tus ovarios empiezan a liberar relaxina, una hormona que relaja los ligamentos de la pelvis para abrir espacio al feto que comenzará a crecer.

Pero resulta que la relaxina se secreta por todo el cuerpo, no solo en la pelvis, sino en los ligamentos de las caderas (para estar preparada en el parto), las rodillas y los tobillos. Así estás más susceptible a caerte.

El centro de gravedad

El centro de gravedad cambia a medida que el útero crece, afectando tu equilibrio. De acuerdo con el American Journal of Obstetrics and Gynecology, el peso extra provoca un desplazamiento temporal de la ubicación del centro de gravedad de cada mujer. Esto significa una presión mayor en las articulaciones y los músculos, especialmente en la pelvis y la espalda baja.

Inflamación

Durante el embarazo, como resultado de la retención de líquidos y la sangre acumulada durante los nueve meses, los pies se tienden a inflamar. El útero ejerce presión sobre los vasos sanguíneos de la pelvis y las piernas, por lo tanto, la circulación disminuye y la sangre se acumula en los pies. Estos problemas pueden provocar dolor en el talón, en el arco o la bola del pie. Además de esto, como los pies no están estables puedes perder el equilibrio y estar más propensa a caerte.

También puede sentirse más torpe de otras maneras. Los cambios hormonales que afectan las articulaciones grandes, como las rodillas, también pueden afectar las articulaciones más pequeñas, como los dedos.

Y la retención de líquidos durante el embarazo puede ejercer presión sobre los nervios de las manos, lo que puede provocar dolor en los dedos, hormigueo y entumecimiento,  una de las razones que justifica porque no serás tan hábil como siempre.

Así fue la experiencia de Laura Gabriel, una mamá colombiana que durante su embarazo no solo se inflamaron sus pies sino sus muñecas por la retención de líquidos. “Me inflame un montón, las piernas, las muñecas, escribir se tornó suplicio durante los últimos tres meses”, señala.

Músculos abdominales débiles

En el ultimo trimestre del embarazo es posible que desarrolles una diástasis rectis. Esto significa que una vez tu abdomen empieza a expandirse para darle un espacio al bebé, los músculos abdominales de separan verticalmente por la mitad, debilitando tu área abdominal y también afectando tu movimiento y balance.

Es clave que te mantengas activa durante el embarazo. Un estudio del Journal of Biomechanics halló que las mujeres embarazadas sedentarias fueron más propensas a caerse, en comparación con otro grupo de futuras mamás que estuvieron activas con ejercicio moderado como yoga o spinning.

La razón de la investigadora del estudio, Jean L. McCrory, es que “durante el ejercicio puedes estar más consciente de tu cuerpo y sus cambios”, señala. “Entonces, cuando se enfrentan a problemas de equilibrio, una mujer embarazada activa podría estar más preparada mental y físicamente para controlar su cuerpo que una que no haga ejercicio”.

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De esta manera, para minimizar las posiblidades de caerte, centra tu rutina de ejercicios en prácticas de equilibrio y estabilización. Ten cuenta que debes seguir tonificando los músculos que te ayudan a estar en equilibrio incluso después del embarazo.

Por último, recuerda que durante el embarazo no estás en el pico de tu coordinación muscular. Así que tómate las cosas con calma, haz ejercicio moderado, ponte zapatos cómodos con los que puedas caminar de manera segura y utiliza fajas de sosten que están diseñadas para apoyar  el abdomen y espalda y estabilizar las caderas y mejorar la postura.

Fuentes