Nuestra autora, asesora en lactancia materna y doula, comparte algunos consejos para lograr una  lactancia exitosa y sin dolor.

Muchas veces escuchamos decir que debemos preparar los pezones para la lactancia, haciendo una u otra cosa, pero la realidad es que no es necesario.

La lactancia materna es un proceso fisiológico para el cual nuestro cuerpo está preparado. Es por ello que nuestros pechos no necesitan una preparación previa para lograr amamantar.

Nuestro cuerpo se va preparando naturalmente durante el embarazo. Las mismas Glándulas de Montgomery que tenemos en la areola, cumplen la función de lubricar y proteger los pezones, ya que inhiben el desarrollo de bacterias. Por ello debemos evitar la aplicación de cualquier sustancia, uso de cepillos, y cualquier cosa que interfiera con el proceso natural.

Me atrevo a decir que la preparación está en nuestra cabeza más que en nuestro cuerpo. Por eso es importante informarnos, ir a charlas o talleres de lactancia y sobre todo fortalecer nuestra confianza. Es clave creer que somos capaces de alimentar a nuestros hijos y saber que pedir ayuda cuando la necesitemos siempre es una opción.

¿Influye el tipo de mama o pezón?

Existen diferentes tipos de mamas y pezones. Puede que en algunos casos exista mayor dificultad que en otros, para iniciar y mantener una lactancia exitosa, pero cada bebé debe adaptarse al pezón de su mamá.

Por ello es clave contar con información y apoyo. Evitar introducir tetinas o chupetes que puedan interferir en el proceso de lactancia también es clave.

Es importante que sepas que dar de mamar no debe doler ni generar molestias, y mucho menos heridas, ni siquiera al principio como solemos escuchar muchas veces. Si hay dolor o grieta es porque hay algo que corregir. ¡No dudes en pedir ayuda!

¿Qué debo hacer para producir leche?

Nuestro cuerpo se va preparando para la lactancia, es así como entre la semana 15 a 20 de gestación ya comenzamos a producir leche, la hormona que determina la producción es la prolactina.

Así como producimos esta última durante el embarazo tenemos altos niveles de progesterona que es la hormona que inhibe la secreción de leche.

Por ello, no bien nace nuestro bebé ya podemos alimentarlo de forma inmediata. La primera leche que nuestro cuerpo ofrece es el Calostro, en pequeñas cantidades, suficiente para satisfacer las necesidades de nuestro bebé. Es rica en proteínas y minerales, le brinda innumerables beneficios, sobre todo a nivel inmunológico.

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Una vez que el bebé nace, también lo hace la placenta y es lo que va a indicar a nuestro cerebro que estamos prontos para producir. Entre 30/40 horas luego de la salida de la placenta, es que comenzará la “bajada” de la leche. El tiempo dependerá de la estimulación que las mamas reciban, es decir, que tan seguido prendas a tu bebé al pecho. En caso de separación madre-bebé, puedes comenzar a ordeñarte cuanto antes para estimular la producción.

Es importante que sepas que la leche materna se produce en el momento que el bebé succiona porque genera el estimulo que el cuerpo necesita para la liberación de prolactina y oxitocina, enviando información al cerebro de que debe comenzar a producir.

¿Qué postura puedo utilizar para amamantar?

Cuando hablamos de postura nos referimos a la forma en que la mamá se encuentra para dar de mamar, a esto debemos sumarle la posición en que el bebé es colocado al pecho.

Aquí algunos ejemplos:

Posición Biológica o Semireclinada:

Consiste en que te encuentres semi acostada,  o sentada con la espalda recostada. El bebé debe estar boca abajo encima de ti. Esta posición es muy buena sobre todo para las primeras horas, le da al bebé una participación más activa, totalmente instintiva,  ayuda a estimular el útero y permite que tengas las manos libre y te relajes.

Posición sentada o cuna:

Quizás esta sea la más habitual, aunque debo  decir que es la que menos recomiendo.

Puedes estar sentada en una silla o sillón, debes sujetar al bebé, (que se encuentra estirado con sus pies hacia el otro pecho), con tu brazo y llevarlo hacia tu pecho. En esta posición tú tendrás un rol más activo que tu bebé,  quien no tendrá tanta libertad de movimiento.

Posición Fútbol Americano o Rugby:

Aquí tú te encuentras sentada y sujetas a tu bebé  de modo que su cuerpo se apoya en tu antebrazo, su cabeza apoyada en tu mano y sus pies hacia tu espalda. Esta posición la recomiendo mucho ya que permite que la pera quede bien hundida en el pecho.

En caso de tener dos bebés, puedes o no alimentarlos al mismo tiempo. Incluso puedes utilizar diferentes posiciones en el mismo momento con cada bebé. Ellos van a ir marcando su ritmo.

Independientemente de la posición, es importante verificar que el bebé se encuentra bien colocado al pecho y que su succión sea correcta.

Su cuerpo debe estar alineado, debe ser colocado de frente al pecho y tener la boca bien abierta para que pueda tomar la mayor parte de la aréola posible, su pera debe estar pegado al pecho y sus labios deben estar evertidos (tipo boca de pez).

Es el bebé el que va al pecho y no el pecho al bebé.

Existen tantas posiciones como quieras, y seguramente las vas a ir cambiando durante toda tu lactancia, lo importante es que tú te sientas cómoda, relajada, con tu espalda y pies apoyados.

Encontrar un lugar y acondicionarlo para ese momento, tener todo a la mano: agua, almohadón, mantita por si tenemos frío, teléfono,  y todo lo que consideremos necesario para poder dedicarnos a la lactancia y conectar con nuestro bebé sin interferencias.

Si tienes cualquier consulta ya sea antes o luego de tener a tu bebé, no dudes en contactar a una asesora de lactancia.