En este artículo Caribay Delgado nos cuenta las ventajas de usar las señas para comunicarse con su bebé oyente, mientras ésta aprende a hablar.

Las señas para bebé son una forma poco conocida de propiciar la comunicación con un bebé que todavía no habla ¿son útiles? ¿cómo empezar? ¿vale la pena? Este artículo te introduce a las señas para bebé desde la perspectiva de una mamá reacia a dejar que el proceso de aprender a hablar siguiera su curso más tradicional.

Antes de que mi bebé naciera un pensamiento me preocupaba mucho ¿Cómo la voy a entender? Nunca fui la clase de mujer que se desvivía por los bebés, mucho menos de las que los comprendía bien y soy de la firme convicción de que el instinto maternal no es tan innato como la gente cree.

Sabía por mis amigas y sus bebés que el desarrollo precoz del habla es poco común, pero si bien no me parecía muy efectivo ni correcto tratar de forzar esas cosas, también imaginaba que debía haber un punto medio entre eso y adivinar qué balbucea mi hija y hacia donde está señalando frenéticamente con el índice.

Estaba embarazada cuando, navegando en internet—quizás fue en Pinterest, conseguí información sobre las señas para bebé y decidí que quería intentarlo. Mi bebé está cerca de cumplir el año y esto de las señas ha dado frutos.

La mímica siempre ha sido una forma común de reforzar la comunicación con los bebés. Por un lado, la mímica convencional es un recurso importantísimo en el desarrollo del habla; por otro, en hogares donde se habla algún lenguaje de señas como idioma principal es común que los bebés (oyentes o no) lo aprendan tempranamente.

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Lo que llamamos “señas para bebé”, en cambio, es una manera de aprovechar esta facilidad para la mímica que tienen los bebés oyentes cuando todavía no hablan y así lograr una comunicación más efectiva usando, en lugar de los gestos simbólicos más naturales de nuestras conversaciones, palabras prestadas de un lenguaje de señas establecido. Generalmente el más difundido en internet para esta finalidad es el ASL (lenguaje de señas americano).

¿Las señas retrasan el habla? ¿Mi bebé se malacostumbrará a hablar todo el tiempo así?

¡Nada que ver! Las señas no son un sustituto del lenguaje hablado, la idea es que la palabra y la seña se hagan al mismo tiempo. Se han publicado numerosos estudios al respecto desde hace ya veintitantos años y los resultados concuerdan en que no, no impacta negativamente el desarrollo del habla del bebé .

¿Ayudará al vocabulario de mi bebé? ¿Cuáles son los beneficios?

De la misma forma en que se ha confirmado que no es contraproducente, los estudios más recientes no encuentran diferencias significativas entre el desarrollo del lenguaje de los bebés que hacen señas y los que no, y las diferencias que sí encuentran se desvanecen cerca de los dos años.

Es decir: no importa lo que hagas o dejes de hacer. En condiciones normales todos los niños aprenderán a hablar tarde o temprano. Eso sí, las madres que aprovechan este recurso están más conectadas con los indicios no verbales de sus bebés y fomentan su independencia.

A partir de mi experiencia personal me parece cierto, usar las señas ha impactado de manera muy linda la relación que sus padres y cuidadores tenemos con la bebé.

¿Y entonces no es muy complicado?

La verdad no. Es fácil, barato y divertido.

Nuestros resultados

Comencé a mostrarle las señas a A., mi hija, más o menos a partir de los tres meses. Por supuesto que no me contestaba de la misma manera. Hay bebés que empiezan a comunicarse por señas tan pronto como los cinco meses, pero la mayoría lo hace entre los siete y los diez.

Lo primero que imitó fue abrir y cerrar el puño para pedir “teta” (formalmente la seña quiere decir “leche”), esto ocurrió a los siete meses. Luego incorporó señas muy parecidas entre sí que son “mamá”, “papá”, “abuela” y “abuelo”, y  por último “más”. La primera palabra que pudo pronunciar inequívocamente fue “agua” a los diez meses, también dice “más” y la usa junto con la seña.

Balbucea “mamá” y hace la seña pero solo raras veces, asumo que en este momento no necesita ninguna de las dos y acepto que el proceso de aprendizaje no es lineal ni tiene por qué serlo.

También me doy cuenta de que estamos otra vez en una etapa donde su curiosidad por escuchar y ver palabras nuevas excede su coordinación, entonces sigo haciendo señas pero consciente de respetar y no presionar. La semana que estuve escribiendo este artículo A. empezó a hacer la seña de “pañal” para avisar que ensució su pañal ¿se imaginan lo contenta que estoy?

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Consejos:

  1. Planifica tu vocabulario

No hablo de una planificación súper rígida sino de que pienses en las palabras que más usan en tu casa y las que más podrían entusiasmar a tu bebé. Toma en cuenta que la mejor forma de que tu bebé empiece a hacer señas es que vea muchas, pero puede ser que incorporar muchas a la vez sea confuso para ti y obstaculice la constancia. El balance está en añadir con frecuencia tandas de pocas señas y usarlas siempre.

Puedes conseguir las señas del ASL en internet y en libros, así como ideas y estrategias para incorporarlas, el más descomplicado que he conseguido y mi favorito es ‘Lenguaje por señas para bebés’ de Monta Z. Briant. También puede ser que sea más sencillo y natural usar las señas de tu lenguaje de señas nacional (LSC, LSP, LSM, LSV, etc.)

  1. Constancia y paciencia

Cada vez que le des leche y cada vez que digas leche, haz la seña de la leche, si no,  no asociará una cosa con otra. Igualmente una vez que aprenda la seña debes usarla tú también periódicamente para mantener la motivación.

  1. Anima a la familia

Es importante porque aumenta la exposición a las señas. ¿No entienden por qué quieres hacer esto? Explícales, ¿siguen sin entender? Persiste, cuando papá o la abuela vean como los nombran con la manito se van a convencer de todo.

  1. Atención a tu bebé

Presta atención a sus intenciones, a los movimientos de sus manos, a las cosas que mira y que señala. Hay señas para las que tu bebé no tiene la destreza y cuando esto pasa hará una “aproximación”, que es una forma de simplificarla (A. hace pequeños aplausos en lugar de la seña de “más” que se hace juntando las puntas de los dedos en ambas manos y tocándolas entre sí)

  1. Sin estrés

El objetivo no es que coleccione palabras, el objetivo no es una bebé prodigio, el objetivo es entenderse. Comencé este proceso convencida de que enseñarle señas iba a acercar a A. a los adultos, pero en el proceso tuvimos que aprender algo nuevo y cambiar un poquito nuestra manera de relacionarnos con ella. Ahora todos entendemos un poquito más cómo se siente estar en su posición.