La actriz y escritora colombiana Carolina Cuervo habló con Historias de mamás sobre su nueva vida con su hija Inka, quien acaba de cumplir un año.

 

Historias de Mamás: ¿Qué ha sido lo mejor de ser mamá?

Carolina Cuervo: Aparte de conocer un amor que no conocía, aprender a través de ella (mi hija), quién soy yo. Los hijos son un espejo impresionante.

Historias de Mamás: ¿Cuáles han sido los retos de ser madre?

Carolina Cuervo: Los retos de ser madre van más allá de las pocas horas de sueño, de que “te cambia la vida”, de la alimentación, de ponerle cuidado a su desarrollo psicomotor y de la tan nombrada “estimulación temprana”. El reto más grande es criar buenos seres humanos, con seguridad y valores fuertes que le permitan subsistir en este universo extraño que día a día se pone más hostil.

Historias de Mamás: ¿Y las sorpresas?

Carolina Cuervo: ¡Todo! ¡Tener un hijo es desconocido y no se puede sentir lo que se siente a menos que lo tengas! Nada es capaz de describir esa sensación. ¡Es increíble que uno pueda crear seres humanos! Yo todavía veo a mi hija y no puedo creer que la hayamos creado, que haya salido de mi.

Historias de Mamás: ¿Qué es lo que más recuerdas del embarazo?

Carolina Cuervo: Los primeros tres meses fueron de terror, pero luego todo fue luz, gracias al cielo. Recuerdo lo especial que me sentía, lo bella, lo sexy, lo poderosa… como una Diosa. Mi esposo me hacía sentir así también y fue hermoso. Fue una época de paz, de entrega. La conexión que logré entre mi cuerpo, mi espíritu y el de mi hija, fue linda.

Historias de Mamás: ¿Qué le dirías hoy a las nuevas mamás y a las que están buscando serlo?

Carolina Cuervo: Que hay que desaprender todo lo que uno cree o ha creído que es. Un hijo te abre una ventana para volver a mirarte, para entender, para trabajar cosas que no se han trabajado. Uno quiere volverse un mejor ser humano, sin duda. No es fácil. Hay, claro, cosas que se pierden de tu independencia, de tu singularidad por el mundo; pero es una decisión valiente y muy enriquecedora. Armarse de paciencia y amor… nada más.   

Historias de Mamás: ¿Cuáles fueron los cambios más significativos que viviste para adaptarte a tu nuevo rol de madre?

Carolina Cuervo: Cuando quedé embarazada mi cerebro se dedicó a crear un bebé. No servía para nada más (claro, eso ya es suficiente). Tuve que hacer las paces con dejar de “hacer mucho”. Soy una mujer activa, creativa, multifuncional, y de repente ya no podía hacer todo eso. Mi creatividad se esfumó por un tiempo, mi memoria, mi energía; y eso fue muy duro de entender. Tenía una sola neurona en funcionamiento. Un año después del nacimiento de mi hija, tengo dos… ¡Gracias a Dios! Y eso ya es una fortuna. Con esas dos neuronas he ido retomando mi ritmo de trabajo y he tenido que aprender una nueva manera de estar. Ya no soy esa mujer que era antes, ahora tengo que mezclar mi vida de madre con la de la mujer productiva. Ese ritmo cambia. Hay que compartir el pensamiento y el tiempo; pero eso sí, siempre favorezco a mi hija por encima de lo que sea.

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Foto: Ana María Rincón –  www.masque1000palabras.com