¿Un bebé que llora después de amamantar quedó con hambre? ¿Hay que restregar los pezones con estropajo? Derribamos y confirmamos mitos alrededor de la lactancia materna.

De manera inesperada, la lactancia nos confronta con la maternidad. Nos duele, nos hace levantar varias veces en la noche, nos estresa con frases como “no siento que mi leche alimente lo suficiente”,  “no me sale mucha leche”. Y si nuestro bebé llora cuando estamos lactando, nos sentimos culpables al sentir que “no lo estamos haciendo bien”.

Todos estos son miedos infundados por mitos y desinformación que trato de combatir en la siguiente lista:

  1. “Es mejor complementar con fórmula, ya que lloran porque quedan con hambre.”: MITO

Lo más importante es entender que el mejor alimento para nuestros bebés es la leche materna. El llanto no siempre es sinónimo de hambre. Muchas veces lo que el bebé necesita es seguir pegado al pecho para seguirse alimentando de confianza, seguridad y calor.

La leche materna es especie-específica. “Especie” quiere decir que es de humano para humano, y es “específica” porque se modifica dependiendo del  periodo del día, durante la toma (anterior y posterior), conforme a las necesidades del bebé, conforme a la enfermedades que la madre ya tuvo.

Si el bebé toma a libre demanda, está bien de peso, no hay necesidad de complementar con leche de fórmula.

  1. “Hay que formarse los pezones y hay que hacerse con estropajo antes de que nazca el bebé”: MITO

Los pezones no hay que formarlos, el bebé irá adaptando el pezón e irá formando su “chupo”, dependiendo de sus características físicas. No es necesario ponerse conchas antes del nacimiento, a menos de que la madre tenga pezones invertidos, lo que significa que al bebé le costará más trabajo el agarre e ir haciendo su “tipo de chupo”. Para esto se recomienda cortarle la punta a una jeringa y ayudar a sacar el pezón.

Con respecto a usar estropajo, no es necesario, no hay evidencia científica que lo compruebe y por el contrario lastima y duele. Tampoco es necesario el uso de cremas para preparar el pezón. Se recomienda exponer los pezones al sol durante diez minutos al día.

  1. “Dicen que la leche es ‘infinita’, o sea que lo que el bebé demande tú produces”: HECHO.

No tengo tan claro el concepto de que la leche materna sea “infinita”, lo que sí es un hecho es que toda madre produce lo que su bebé necesita, a menos que haya una complicación física real. A mayor succión, mayor producción. Es por esto que es bueno que las madres cuenten con una asesora de lactancia, ya que si el bebé no queda satisfecho o la madre siente que no le sale suficiente, necesita de una profesional que le de la seguridad de que todo está bien.

  1. “A los bebés hay que alimentarlos cada 3 horas, 10 minutos por cada seno”: MITO

De los grandes errores que se cometen con la lactancia materna es hacerlo por reloj. No debe haber horarios de cada tres horas, ni reglas estrictas. Lo importante es ofrecer un seno en cada toma, de esta manera aseguramos que se hagan tomas completas. En la toma anterior hay más cantidad de agua y nutrientes y en la posterior más grasa. Si le damos diez minutos de cada toma, no estamos garantizando que el bebé llegue a la toma posterior y es ahí cuando muchos bebés no suben de peso. Además, si no vaciamos el seno en cada toma, no enviamos la señal de que debemos producir más leche, es por eso que dejar leche en los senos es un inhibidor de la producción de leche materna.

  1. “La leche materna no es importante después de los 6 meses y se vuelve agua”: MITO

En muchos casos, los seis meses del bebé son el momento en que las madres vuelven a trabajar, y por eso dejan de lactar. Sin embargo, la OMS recomienda que los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna hasta los seis meses. A partir de ese momento se recomienda la alimentación complementaria que significa: complementar la alimentación de leche materna con alimentos. Si el desmame se produce de manera natural, es porque para hasta ese momento era importante amamantar al bebé; pero dejar de dar leche materna porque se inicia la alimentación complementaria es un error. La leche materna y el acto de mamar siempre va a ser importante para un bebé y son reconocidos los beneficios que ésta tiene después del año de vida. Por último, la leche materna nunca se vuelve agua, es rica en nutrientes y grasas; además, de que es una fuente nutritiva para todo lo que necesita un bebé y no debemos olvidar que con el tiempo va adquiriendo más calorías.

  1. “Si la leche se derrama, se seca. Si haces alguna actividad física, la leche se seca”: MITO

La leche se seca por dos motivos: uno, si la madre toma algún medicamento que le seque la leche. Y segundo, que el bebé ya no succione más, la madre no se extraiga más y no haya estímulo para producir leche.

  1. “No se debe lactar después de cierta hora en la noche porque al bebé se le daña su aparato digestivo”: MITO

Lo único que puede dañar al bebé es no atender sus necesidades básicas como es el ser alimentado.

  1. “No se puede dejar dormir el bebé en la teta porque se malacostumbra y se queda pegado siempre”: MITO

Los bebés que tienen exceso de teta y de abrazos crecen seguros, confiados y con el sentimiento de ser amados y que sus necesidades son tenidas en cuenta. Las malas costumbres, al contrario, son generadas por prácticas que interrumpen la vinculación natural y orgánica de la madre con su bebé. Se malacostumbran cuando tienen que dormir solos y cuando tienen que acostumbrarse a estar separados de su madre por mitos como éste.

La seguridad que se le transmite a un bebé desde que nace es lo que permitirá ser un niño independiente.

  1. “No todas las mujeres son buenas lecheras”: MITO

Todas las mujeres podemos ser buenas lecheras, somos mamíferas, nuestro cuerpo se prepara durante el embarazo para producir leche. Lo que sucede es que por falta de información, educación y consejos o prácticas erradas la lactancia no es exitosa.  Es importante tener una buena educación sobre lactancia durante el embarazo, y en lo posible contar con una asesora en lactancia que apoye a las madres en superar cualquier problema que se presente.

Debemos saber que la lactancia tiene un componente emocional muy grande. Muchas veces la tristeza materna, el estrés, situaciones que generan angustia pueden hacer que la producción baje. Es por esto que necesitamos apoyo de nuestras parejas y de nuestra tribu para que seamos excelentes lecheras.