Esta mujer-mamá ha tenido que aprender a hacerle frente a las alergias de sus hijos. Comparte algunos consejos.

¡Alergias! ¿Qué si conozco del tema? Lo sé de primera mano y por partida doble.

Como madres sabemos que cuando llegan las alergias éstas se quedan para siempre y hay que aprender a convivir con ellas. Por eso siempre hay que contar con un buen pediatra y tener los medicamentos siempre a la mano.

Cuando nació mi primer hijo, en su primer control –luego de los ocho días de su nacimiento– acudí al pediatra. Mi hijo tenía un sarpullido en todo el cuerpo desde la cabeza hasta la punta de los pies. El doctor diagnosticó dermatitis atópica y me envió una receta, que incluía desde champú hasta cremas humectantes.

El bebé mejoró por unos días, pero luego empeoró y su piel se puso muy roja. Como mamá primeriza me asusté muchísimo y conseguí un pediatra infectólogo. Su diagnóstico fue que además de la dermatitis atópica, era alérgico a la proteína de la leche.

Como yo le daba de lactar, eliminé de mi dieta todos los lácteos y sus derivados; con ello mejoró notablemente. De igual forma, seguí aplicándole las cremas para la piel que me habían recetado.

Cuando dejamos México y nos mudamos a Perú, los problemas de la piel volvieron. En el invierno la piel de mi hijo se reseca mucho, y en verano, el calor le genera enrojecimiento en todo su cuerpo.

Adicional a esto, también se presentaron alergias respiratorias. Mi hijo empezó a tener crisis hasta sentir que se ahogaba, especialmente en los cambios de estación. Las visitas a la clínica eran parte de la agenda mensual.

Los pediatras me recetaban inhaladores y lo empezaron a tratar como asmático. Tenía antihistamínicos, medicina preventiva, broncodilatadores y corticoides, si lo ameritaba. Mi cartera simulaba ser un botiquín express.

Justo a los dos meses del nacimiento de mi segunda hija, empezó con un cuadro de tos y mocos, y se convirtió en broncoespamo. También empezaron a tratarla con inhaladores y a partir de esa fecha empezaron sus nebulizaciones constantes.

A los dos niños los tuve hospitalizados por una crisis respiratoria, y los dos han sido diagnosticados con rinitis alérgica. A esto me refería al principio cuando les decía que conozco sobre las alergias por partida doble.

Pasé más de medio año buscando a quien tratara a mis hijos y los mantuviera sanos y estables. Conseguí una pediatra, con especialidad en neumología, que además de medicarlos me hizo algunas recomendaciones sobre qué hacer en casa para evitar en lo posible que hagan crisis.

Lucrecia Monsante, la especialista que atiende a mis hijos en Lima, nos sugiere hacer cambios sustanciales en casa para evitar problemas. Ella recomienda retirar los peluches de las habitaciones de los niños porque albergan una gran cantidad de polvo y ácaros; retirar las alfombras; mantener ventilada la casa durante el día; aspirar los pisos y evitar barrer porque levanta el polvo y se queda en el ambiente.

Hicimos unas pruebas para conocer el origen de sus alergias y los exámenes concluyeron que tenían mayor sensibilidad a los ácaros del polvo y por ello, las crisis se daban a menudo.

Los cambios de clima y temperatura, el polvo, la humedad (muy propia de esta ciudad) y los virus, son algunos de los factores para que un niño alérgico pueda tener una crisis, comenta Monsante.

Las alergias en Lima son frecuentes. Lo sabe Zulith Villa, mamá de Matías, de 5 años. Como toda madre ya reconoce los síntomas propios de la alergia de su hijo. Empieza con comezón en la garganta, se le inflaman los oídos y la nariz y puede desencadenar en una crisis. “Puede toser durante toda la noche por una, dos o tres noches seguidas”.

Cuidar los cambios extremos de temperatura es fundamental cuando tienes niños con alergias. Julissa Murillo trata de no exponer a su hija Luciana, a vientos fuertes o al aire acondicionado porque es asmática.

Ningún padre está exento a que sus hijos desarrollen alergias a lo largo de su vida. Lo recomendable es que busquen un especialista y estén informados sobre este padecimiento que aunque no tiene cura, sí puede aliviarse si se siguen las sugerencias de los médicos. Esto evitará una complicación que puede terminar en la emergencia de un hospital.

 

Recomendaciones:
  • Sacar de las habitaciones de los niños los peluches y muñecos de tela.
  • No tener pisos de caucho en los cuartos de los pequeños.
  • Ventilar la casa, abrir ventanas.
  • Mantener limpia las distintas áreas.
  • Se debe evitar barrer, porque se levanta el polvo y los ácaros del piso quedan en el ambiente. Es recomendable aspirar.
  • No tener alfombras ni cojines.
  • Tener muebles que se puedan limpiar con un trapo húmedo.
  • No utilizar ambientadores en la casa.
  • No colocar talco al bebé.
  • Disminuir el uso de perfumes.