La literatura tiene en su misión ilustrar temas que son un reflejo del mundo actual: diverso y plural. Nuestra autora nos cuenta la importancia de cómo ha evolucionado la construcción de la familia en los libros para niños.

En la literatura se refleja la cultura y se muestra la realidad social. Los lectores encuentran en los libros la explicación de su situación, con ellos pueden evadir o entender sus problemas y dificultades, enfrentar sus más terribles miedos y desfogar sus sentimientos reprimidos.

Por ello pueden convertirse en elementos de apoyo y contención en tiempos de cambio e incertidumbre.

Dar a los niños la posibilidad de disfrutar de libros en los cuales se muestran familias diversas y distintas les da la posibilidad de aceptar más fácilmente sus propios núcleos familiares y de comprender los que ven a su alrededor. En la mayoría de los libros dirigidos a los niños hay algún tipo de familia o una estructura que la asemeja.

Los diccionarios coinciden con la siguiente definición de familia: “una unidad social que consta de padres e hijos”. En la literatura el concepto se puede ampliar e incluir a los amigos, compañeros de trabajo, vecinos e incluso a las mascotas.

En la literatura infantil, el juego de la personificación también permite la existencia de familias en animales domésticos y salvajes.

Así como en la realidad la familia ha ido cambiando, en los libros  también ha sido así. Hace unos años en la literatura infantil era frecuente encontrar una familia armoniosa pero muy estereotipada.

La madre era quien siempre se mostraba en casa, normalmente realizando oficios varios del hogar, mientras el padre estaba afuera en el trabajo. Era la madre quien se vestía con delantal y el padre quien estaba dibujado con un maletín en la mano.

Pero los tiempos van cambiando, el núcleo familiar se modifica y eso se traslada a los libros.

Pasamos así de la presencia de dos padres, a la familia extendida, con abuelos incluidos (presentes allí para compensar el trabajo de los padres y asumir el cuidado de los menores), a las familias monoparenterales (a veces incluso solo la figura masculina que aparece debido a muerte, separación o divorcio) o las familias nucleares adoptivas (los tuyos y míos) y a las recompuestas.

La literatura infantil no se ha visto ajena a la desintegración del matrimonio y a la conformación de estructuras familiares distintas que cada vez son más frecuentes y naturales en la vida. Es por eso que actualmente algunos autores se lanzan a escribir sobre familias más contemporáneas y son censurados porque la misma sociedad no ha podido entender estos nuevos cambios.

Es probable que solo en la literatura los niños puedan encontrar una verdad que les hable y explique lo que sucede en sus hogares. Es factible que la ventana de la realidad interior que muestra la literatura supere al espejo de la realidad social.

En este sentido, se pueden mencionar varios títulos interesantes de baja circulación por la discreta prohibición de algunos círculos familiares y de adultos.

‘Todos sus patitos’ escrito por Julia Friese e ilustrado por Christian Duda (Editorial Lóguez) cuenta la historia de un zorro que se encuentra un pato pero que en vez de satisfacer con él su hambre, se enternece y crea una linda familia de patos dirigida por un adulto zorro.

Es una historia bien narrada que muestra cómo se conforma una familia monoparenteral en cabeza de un macho (que en el mundo animal es la figura del depredador); cómo esa familia crece, pero también como ese adulto muere y deja de estar en la escena.

Otro libro hermoso se llama La vaca que puso un huevo’ escrito por Andy Cutbill y Russell Ayto (RBA Serres) que narra la historia de una vaca que se encuentra un huevo y decide asumir la función de crianza a pesar de la diferencias. Un libro que parece simple, pero que habla directamente de los núcleos familiares adoptivos y distintos.

Hay libros infantiles que muestran la variedad de familias posibles: desde las tradicionales hasta las monoparentales y las homoparentales. Por ejemplo, Cada familia a su aire’ de  Beatrice Boutignon  (S.L Hotel Papel Ediciones).

Y hay dos libros difíciles de encontrar y que parecen estar claramente censurados en muchos círculos sociales.  Uno de ellos se llama Rey y Rey’ escrito por Linda De Haan y Stern Nijland (Serres Ediciones). Es un libro particular que empieza como los cuentos clásicos de castillos y reyes, en el cual los padres del príncipe están muy preocupados por la soltería de su hijo e invitan a un desfile de princesas al palacio para que se relacionen con un personaje que podría llegar a ser su pareja (fórmula ya bastante usual y conocida en la literatura para niños). Lo particular del libro es que el príncipe no elige una de las princesas que vienen a visitarlo sino a uno de sus acompañantes, al hermano de la princesa. El matrimonio se lleva a cabo y la aceptación es absoluta en el palacio.

El otro libro,Con Tango son tres’ de Justin Richardson y Peter Parnell (Editorial Kalandraka) corre por la misma línea. Un libro que cuenta la historia de unos pingüinos en el zoológico de Nueva York, pero en este caso se trata de dos pingüinos machos que son pareja y consiguen un huevo para su nido para así conformar una familia muy particular.

Los niños que viven en hogares con patrones familiares alternativos necesitan poder encontrarse a sí mismos. Pero todos también deben poder encontrar la manera de apreciar la diversidad y beneficiarse de la comprensión y de la construcción sobre esquemas distintos al propio.

Lo ideal es motivar al niño hacia la lectura porque allí este encuentra con mayor respeto y tolerancia lo que pasa a su alrededor y le permite valorar con mayor tranquilidad su propia realidad.

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Gracias a la literatura pueden entender que aunque hay distintos valores y creencias, lo importante es comprender y aceptar al otro sin juzgarlo por lo que tiene o no tiene sino por cómo es. Esto significa aceptar los porqués en vez de enredarse en los cómos y cuándos.