Si consideras que es hora de que tu bebé diga “adiós a los pañales ” y no sabes por dónde empezar, nuestra autora nos da unos consejos sobre cómo lograrlo.

El primer paso es tener la determinación de empezar, luego el proceso fluye. Yo empecé hace cuatro meses, en diciembre del año pasado, y a mi hijo le tomo 20 días. Dicen que un hábito se forma en 21 días, el reto de mi hijo era aprender a contener esfínteres y diferenciar entre pis y caca.

Lo más importante es que una vez que el pañal se va, no vuelve, así vayan a salir de paseo. Y sí, eso implica que se puede hacer encima de la ropa en el supermercado o el centro comercial. ¡Paciencia que nada dura para siempre! Recuerda llevar siempre una muda de ropa extra en la cartera.

Les dejo mi experiencia resumida en 10 consideraciones que me ayudaron a terminar el proceso con éxito. Seguro ustedes pueden sumar algunas más.

  1. La edad, no hay una correcta

Creo que, como en todo, va a depender de los padres y de cierto grado de madurez que notemos en nuestros hijos. Yo decidí hacerlo a los dos años. En esta etapa los bebés se van convirtiendo en niños y pueden comunicarse con mayor facilidad, pero seguro habrá quien pueda o quiera empezar antes o sienta que no es el momento. Lo que debemos considerar es que los niños lo toman como un desafío y se divierten también con las corridas al baño.

  1. El clima, a veces el calor es el mejor aliado

Mi hijo cumplió los dos años en septiembre, el mes en que arranca la primavera en algunos países de Sudamérica, pero los días estaban aún muy fríos y eso le hacía complicado contener sus esfínteres sobre todo fuera de casa. La pediatra me dijo que es ideal hacerlo cuando la temperatura oscile los 21 grados, para que sea más cómodo usar un calzón o calzoncillo de tela. Así que, en diciembre, cuando estuvimos de vacaciones en Ecuador, el calor fue mi mejor aliado.

  1. La ropa, no olvides llevar más de una muda de interiores

Seis calzoncillos me parecían suficientes para empezar, pero el hecho es que en el mejor panorama al menos cuatro pueden lavarse en un solo día.  Así que al día siguiente tuve que ir a comprar más. Una docena de ropa interior es un buen número y el mejor consejo para no desesperar es lavarlos apenas se hayan empapado. Son tan pequeños que un enjuague manual saca enseguida la suciedad.

  1. El método: la espía, el preguntón o el anticipado

Cada mamá encontrará la mejor manera de aplicar este método. En mi experiencia el primer paso es convertirse en una espía: estudia sus movimientos, mira si se toca, si se esconde en busca de privacidad o si entrelaza sus piernas. Son alertas de que tiene ganas de ir la baño.

El segundo, es estar pendiente de preguntar (unas cien veces, no están de más) si tiene ganas de hacer pis. En alguna dirá que sí y se animará.

La tercera, es llevarlo directamente en los momentos predecibles en que todos solemos ir al baño: al levantarnos de dormir, antes de hacer una siesta, después de la siesta, después de comer o tomar el tetero y antes de acostarnos. Algunas veces llorará y dirá que no quiere, pero solo con sentarlo en uno de estos momentos que mencioné lo hará enseguida. Yo saqué por completo el pañal durante el día y lo mantuve a la noche porque es cuando más horas duermen de corrido y cuesta controlar los esfínteres.

  1. Reconoce sus logros y fracasos

Cuando lo llevemos al baño y haga, hay que ponderar su acción: “¡muy bien! ¡Lo hiciste! Así se hace pis, después vas a avisar solo a mamá y venimos corriendo”. Mi hijo sonría emocionado si veía que lo había hecho bien. Si se hace encima, no hay que reprender, porque suelen asustarse cuando se ven mojados. Lo que hacía era decirle: “no pasa nada, te olvidaste de avisar, pero hay que hacerlo para no ensuciarse todo”. También hay que recordarle por qué es imprescindible correr al baño. Cuando están jugando, suelen olvidar contarnos, o lo hacen a último momento, así que ahí es cuando ser espía cuenta.

  1. Las herramientas, la bacinilla o un adaptador para el inodoro son básicos

Piensa que sentarse en un orinal que no es de su tamaño les genera miedo a hundirse y están más pendientes de sostenerse con las manos, que de hacer pis o caca. Elige un accesorio que venga con motivos de sus personajes favoritos y utiliza el que le resulte más cómodo y seguro. Mi hijo hasta hoy prefiere la bacinilla porque tiene los pies apoyados en el piso y le da seguridad, más cuando pide quedarse solo al momento de hacer caca (“Vayate mamá”, dice). Confieso que para mí el adaptador es más funcional porque te ahorra tiempo y no tienes que lavarlo obligatoriamente (salvo que lo ensucie), así que es posible usarlo colocando un banco o libros que hagan que sus pies no le queden en el aire.

  1. Los mensajes a los niños, procura que no sean contradictorios

Por ejemplo, poner calzoncillo en casa y pañal en la calle. Una vez que lo sacaste hay que mantenerlo y arriesgarse a que se pueda hacer encima cuando van de paseo o a que se percate de que tiene que avisar. Más allá de eso, también creo que, si empezaste el proceso de una forma, hay que mantenerla hasta que él haya incorporado el momento de ir al baño. Inicialmente tuve un retroceso porque mi hijo había aprendido a avisar (aunque lo hiciera tarde o cuando estuviera empapado) y de repente solo se hacía y seguía mojado, como si nada. Me percaté de que en Argentina usaba el adaptador o la bacinilla y cuando fui a Ecuador de vacaciones lo ponía directamente en el inodoro. Noté que tenía miedo de ir al baño. Entonces compré un adaptador acolchado, con un diseño de ranitas verdes, y fue automático: llegamos a casa y avisaba a cada rato, incluso solo para sentarse y mirar los dibujos.

  1. Tomar precauciones en la casa, en el carro y en el sillón de la sala

Se va a mojar muchas veces y en todo lugar, así que más vale ser precavidas si no queremos ver una mancha y que quede el olor impregnado en el sillón preferido de la casa, en el asiento del auto o tu cama. Yo hice una vida normal, lo llevaba con sus calzoncillos puestos al supermercado o a comer, y fuera de casa nunca se hizo encima, estaba pendiente de llevarlo al baño. Pero un día se quedó dormido en la sillita del auto y en mitad de la siesta empapó todo, lo mismo me pasó luego con mi colchón. ¡Me confié!

Aunque parece que ya tienen muy claro el proceso, es normal que pase esto. Ahora, además de un cambio de ropa, cargo siempre un pañal en la cartera y si se queda dormido sin haber ido al baño, se lo pongo sobre la ropa. En casa pongo una toalla grande vieja debajo de él porque el cobertor impermeable también puede llegar a pasar si es mucha la cantidad de orine, ya me pasó. En la mayoría de los casos, el pañal o la toalla terminan secas, pero es mejor eso a tener que limpiar y poner al sol un colchón. Aunque podría sonar como una señal contradictoria, creo que al estar por encima del pantalón no lo sienten y no lo asumen como parte de su vestimenta. Él ya tiene claro que no usa más pañal y le he explicado que cuando hago eso es por si moja su cama.

  1. No arrojes todos los pañales al basurero

Aunque el ahorro al bolsillo es considerable en esta etapa, un paquete de 36 unidades de los autoajustable para un niño de dos años puede costar unos 25 dólares en Ecuador, es bueno tener algunos de reserva. Antes los tenía para los viajes de larga distancia en bus o para los vuelos internacionales porque me tocó tomar uno ni bien había sacado los pañales. Si bien en ambos espacios hay baños, el problema es cuando la gente se demora y el niño no alcanza a llegar o si en definitiva no te gusta usarlos por un tema de higiene. Yo compré para estos casos los cubre inodoros desechables que vienen en paquetitos para la cartera.

  1. Hasta cuándo en las noches

La pediatra me dijo que a los 15 días corridos de que el pañal amaneciera seco en la mañana se podía sacar el de la noche. Han pasado cuatro meses desde que mi hijo los dejó y todavía se los pongo durante la noche, un miedo más mío que de él. El hecho es que tampoco he completado los días corridos. Anoche justamente se levantó a medianoche pidiendo ir al baño, pero ya se le había escapado algo de orines, y la semana pasada su estómago se aflojó y se levantó rápido al baño, pero no alcanzó a llegar. Entonces agradecí profundamente no haberlo sacado a la noche aún.

Igual lo tomo con calma, ya llegarán sus 15 días continuos seco, y guardaré lo que me queda de la bolsa, la parte más compleja ya pasó. El siguiente paso será comprar un buen cubre doble para el colchón y quitarlos de una vez, pero iré probando y les cuento cómo me va.