“Si enfrentamos un gran reto como una mudanza de un país a otro, queremos mantener la estabilidad emocional de nuestros hijos y de nuestra familia”, dice nuestra autora sobre su experiencia al mudarse de Lima a Barranquilla.

Volver a empezar siempre será complicado. Mudarnos de país siempre será un reto: el traslado, la adaptación, dejarlo todo y empezar de nuevo. Pero se convierte en un reto mayor si la mudanza es con niños, si es en familia.

No me considero una experta en mudanzas, pero creo que tengo un poco de experiencia, porque no es la primera vez que me traslado de un país a otro. La última fue en marzo pasado de Lima (Perú) a Barranquilla (Colombia).

Con dos niños, uno de cinco años y otra de tres, mi mayor preocupación era mantener sus hábitos y que la normalidad de sus vidas no se trastocara tanto.

Pero es muy difícil aparentar normalidad cuando se avecinan muchos cambios. Para cualquier madre, la prioridad, además de vincular a los niños en el proceso, es conservar la estabilidad emocional de los hijos, de la familia.

Les dejo mi experiencia y la de algunas familias que se han mudado de país resumida en cinco consejos que me ayudaron a dar este paso con tranquilidad.

1.Comunícate y toma decisiones con tu familia

Mantén la comunicación con tus hijos y anticipa lo que va a pasar para dar claridad sobre los cambios que se vienen. De esta manera, puedes involucrar a los niños en decisiones como escoger la escuela donde van a estudiar o la casa donde van a vivir.

Cuando tomamos la decisión de mudarnos con mi esposo, lo primero que pensamos fue en los niños, en cómo les afectaría, cómo vivirán el proceso y cómo hablaríamos con ellos sobre el tema. Sus primeras dudas fueron si llevaríamos sus juguetes, si llevaríamos a su mascota y qué pasaría con sus amigos.

Nuestra conclusión fue hablarles de la mudanza con claridad. No puedo negar que por momentos me sentí abrumada con tantas decisiones que tendríamos que tomar: encontrar un jardín que no solo fuera del agrado mío sino, principalmente, del agrado de ellos; buscar un departamento; familiarizarme con la ciudad, con sus supermercados, con su gente.

Hace seis meses, Sissy Cedeño, ecuatoriana, vivió este proceso. Se mudó de Lima a Santiago de Chile por razones de trabajo, con su familia (su esposo y su pequeño hijo Lucas, de tres años y medio).

Cedeño, psicóloga clínica, cree que la comunicación es imprescindible en esta etapa y la claridad con la que se le hable a los hijos. Por más pequeños que parezcan, los padres deben contarles todo lo que sucede.

“Sugiero mantener comunicación con sus hijos, anticiparles las cosas, es decir, contarles lo que van hacer, lo que va a pasar, mostrarse positivas y hacerles ver que el cambio es algo bueno”, asegura.

Según Cedeño, los niños deben estar involucrados en los temas importantes como escoger una escuela o la casa donde vivirán. “Si ves feliz a tu hijo con lo que decidieron te sentirás feliz y tranquila de haber tomado esas decisiones”.

2.Conserva medicamentos de tu país de origen

Lleva los medicamentos que receta el pediatra de tu país de origen a tus hijos.

Para Carla Zúñiga, cuando se mudo hace dos años de Guayaquil, Ecuador, a Santiago de Chile, con su esposo y sus dos hijos, tener en su equipaje los medicamentos funcionó porque en ocasiones no se encuentran los mismo en el próximo destino.

3. Crea nuevas amistades

Forma parte de un nuevo grupo de amigos que tengan hijos para que puedan realizar actividades y se adapten más fácil en esta transición de país.

Para Carla Zúñiga es fundamental armar un grupo de amigos que tengan hijos para que puedan realizar actividades afines y la adaptación sea más llevadera. El reto de cambiarse con familia a otro país le dio una gran oportunidad para descubrir su potencial y desarrollarse en todos los ámbitos personal, social, afectivo, laboral, académico.

4. Ten en cuenta que no todos se adaptan igual al cambio

Los niños pequeños (de uno a dos años) se adaptan más rápido a estos cambios que los grandes, porque a estos últimos les cuesta dejar sus amigos, extrañan sus rutinas, la comida y su hogar.

Al principio mi hijo mayor rechazaba algunos alimentos como la leche, los yogurts, la comida en general, decía que no sabía igual a lo que vendían en Lima. Empecé a ir al supermercado, a buscar nuevos productos, a probar nuevas marcas. Poco a poco fue aceptando los nuevos alimentos y sabores.

Para mi niña -la más pequeña- el proceso ha sido diferente. Al principio todo parecía ir bien, pero dos meses después de la mudanza hay días que no quiere ir al jardín, extraña a sus amigas y pregunta frecuentemente cuándo volveremos a Perú. A ella le he vuelto a explicar el proceso, por qué nos mudamos y por qué este cambio es positivo.

María de los Ángeles Rodríguez, colombiana y mamá de Juan David y Emma, vivió 14 años por fuera de Colombia, y coincide en afirmar que es más sencillo emprender estos cambios con niños pequeños. Ella residió en Caracas, Puerto Ordaz (Venezuela), luego en Santa Cruz (Bolivia), después en Colombia, y finalmente en Valencia (Venezuela), antes de radicarse nuevamente en Colombia.

Cuéntanos, si te has mudado de ciudad, ¿qué estrategia te ha servido para mantener la estabilidad familiar?

 

5. Matén la unidad familiar

Para mantener la unidad familiar durante algún tipo de mudanza es importante conservar la calma y mostrarse unidos como padres. Considero que las mamás serán el eje de la estabilidad para que todos los cambios se asuman de manera positiva.

Para María de los Ángeles Rodríguez, una de sus tácticas para mantener la calma en tantos años de mudanza consiste en mostrarse unidos como padres, escuchar a sus hijos, apoyarlos y compartir tiempo de calidad con ellos para así ser una familia más fuerte.

Annie Carrera, colombiana y mamá de cuatro hijos, ha pasado por varias mudanzas porque su esposo trabaja en una multinacional. Ha vivido en Venezuela, Argentina y actualmente reside en Panamá. “Como madres nos toca acomodarnos lo más pronto posible para poderle dar estabilidad a toda la familia, en todo sentido”.

Con esto coincide Pamela Manzano, venezolana y residente en Lima con dos niños, Gabriel de ocho años e Ivanna de cinco. Ella piensa que las madres que se enfrentan a estos cambios deben tratar, en lo posible, de que “los hijos no noten de manera negativa la mudanza, sino en pro de su bienestar”.  Antes de llegar a Perú, Manzano estuvo viviendo en Bélgica por seis meses. En menos de un año sus hijos vivieron el proceso de mudanza dos veces.

Cualquiera que haya pasado por el proceso sabe que sobrevivir a una mudanza con niños no es tarea fácil. Adaptarse a un nuevo entorno siempre supone ansiedad por los cambios que se van a presentar.. Así lo dice Pamela Manzano, “los retos son muchos y difíciles de afrontar, sobre todo porque de pronto toda tu vida se pone de cabeza. Te encuentras emocionalmente inestable sumado a estar lejos de tus seres queridos”, afirma. Ojalá estos consejos les sirvan para aliviar la carga.