Después de diez meses de lactancia exclusiva, nuestra autora tuvo que hacer un viaje. ¿Cómo manejó los miedos y retos a la hora de separarse de su bebé?

Mi hermana gemela se casaba y le habíamos organizado una despedida de soltera en Las Vegas. Me iba a separar de mi bebé por tres días y medio.

Debo confesar que acercándose la fecha del viaje estuve a punto de cancelarlo porque tenía demasiado miedo de separarme de mi niño, y me angustiaba que él pudiera sentirse triste sin mí y su teta. Finalmente, ya cumplíamos diez meses de lactancia exclusiva y el escenario sería completamente nuevo para los dos.

Los obstáculos que enfrenté a la hora de tomar la decisión eran, sobre todo, miedos sobre lo que pasaría. Por ejemplo:

Que mi bebé me extrañara. ¿Cómo lo solucioné?

Soy mexicana y vivo en Ecuador, por lo que tuve que viajar a México a dejar a mi bebé con mi mamá y mi suegra. Yo sabía que tenían toda la experiencia, paciencia y cariño del mundo para hacerse cargo de Carlitos y que no me extrañara. Cuando dicen que los niños se miman más en presencia de la mamá es totalmente cierto y lo comprobé. Carlitos se portó excelente, cero berrinches y durmió como un príncipe.

Que no quisiera comer. ¿Cómo lo solucioné?

Entrené a Carlitos para que tomara biberón desde un mes antes, poco a poco. Inicié con dos onzas al día de leche materna extraída o fórmula, después de desayunar o a la hora de dormir. Al principio solo tomaba una onza o no tomaba, pero pasando los días se fue acostumbrando. Días antes del viaje logré que tomara 12 onzas al día, más leche materna. En mi ausencia tomó entre 25 onzas aproximadamente. Además, dejé todo organizado respecto a su alimentación sólida.

Que me diera una mastitis. ¿Cómo lo solucioné?

Esto para mí era una pesadilla. Nunca había tenido la necesidad de sacarme tanta leche en tan poco tiempo. En el avión iba pensando en qué iba a hacer si me daba una congestión mamaria, tenía que buscar el número de un hospital por cualquier emergencia. Pero yo iba bien armada, llevé a mi viaje tres extractores, uno eléctrico y dos manuales, uno de ellos es pequeño, cabe en una bolsa de mano y el otro es más grande pero más cómodo.  Me sacaba cada tres o cuatro horas, lo hacía donde estuviera y hallara un baño y siempre después de ducharme con agua tibia porque era un poco más fácil. Incluso llegué a meter el extractor manual a la ducha. A mí me ayudó sacarme primero con el manual que tenía más fuerza y después con el eléctrico.

Que no pudiera retomar la lactancia materna.

Esto fue lo más fácil y yo creo que depende de cada bebé. En cuanto me recogieron del aeropuerto le di pecho a Carlitos y se prendió como si nunca lo hubiera dejado. El lazo que creamos durante estos meses no es fácil de romper.

Lo gracioso:

Me desperté en la madrugada buscando a Carlitos por toda la habitación, desperté a mi compañera de cuarto y me dijo: “Thalía, Carlitos está en México, ya duérmete”. En ese momento me acordé de que estaba en Las Vegas.

Este viaje además de divertido, estuvo lleno de aprendizaje, donde extrañé mucho a mi bebé y a mi esposo; pero también valoré el poco tiempo que iba a tener esa libertad que tenemos las mamás, sin tener que sentirnos culpables por darnos esos pequeños descansos.

El viaje fue la mejor decisión que pude haber tomado porque todo salió excelente, y porque me pude reconectar conmigo, como hermana y como amiga.