Mary Carmen Ambriz comparte consejos para elegir al pediatra que mejor se adaptará a las necesidades y requerimientos de los padres y, por supuesto, del bebé.

 

Para Enedina Villagomez

 

Elegir a un buen pediatra es de suma importancia, pues será la persona que nos apoye en el sano crecimiento del bebé y al que llamaremos las veces que sea necesario para contarle lo que ocurre.

El momento oportuno para conocer a tu pediatra es cuando estás embarazada, puedes pedir una cita prenatal para que estés enterada de la manera de proceder del doctor. Esa cita es fundamental porque podrás darte cuenta, por ejemplo, si acepta o no otro tipo de medicina que no sea alópata, remedios caseros, homeopatía o es demasiado estricto con la medicina que él o ella ejerce.

El trato. La manera que tienen los pediatras de acercarse a los niños es básica. Muchas veces se establece un vínculo de confianza entre ellos, otras no. Si el doctor resulta ser un tipo malencarado y de pocas pulgas, por supuesto que no te agradará visitarlo. 

La disponibilidad. Un médico que sale de fin de semana a un lugar cerca de la ciudad, sabe que no puede apagar su teléfono móvil, sino estar localizable si lo requieren en el momento que sea. Es importante si suele darles el número de su celular a los pacientes, contesta las llamadas a la hora que sea o hay horarios específicos; explora si existe la posibilidad de enviarle un mensaje a su teléfono para que la comunicación fluya de una mejor manera.

Horarios. Es importante que conozcas en qué otros lugares trabaja. Los doctores son gente muy ocupada que dan consultas en varios sitios, tienen turno en hospitales y luego salen a tomar cursos de actualización que los obliga a permanecer unos días fuera de la ciudad.

Atención personalizada. Otra cosa que no debes pasar por alto es saber si el doctor te atenderá personalmente siempre, o pondrá a uno de sus asistentes o médicos residentes a que tome la llamada e, incluso en su ausencia, pueda elaborar un diagnóstico del paciente. Hay doctores que lo hacen, eso depende de ti si estás dispuestas a aceptar que se trabaje de esa manera o no.

Honorarios. Será una tarifa que irá incrementando a lo largo de los años y tendrás que ver si está en la medida de tus posibilidades. Con un bebé en casa, siempre existe la posibilidad de acudir al doctor las veces que sean necesarias, dado que los contagios están a la orden del día.

La distancia. Si para acudir al consultorio debes cruzar toda la ciudad y llegarás en dos horas, no es un médico para ti. Podrías localizar a otro doctor que no tenga ese inconveniente.

La empatía. Debe de haber una buena comunicación entre los padres y el pediatra. La comunicación necesita fluir para conocer antecedentes y ver cuál será mejor ruta para el bebé. Se requiere de confianza, de libertad para poder decir lo que sea sin sentir que el doctor juzgará a mal lo que ha escuchado.

La experiencia. El doctor mostrará que cuenta con la experiencia necesaria para poder atender a tu hijo, en el caso de que se requiera una atención especializada podrá recomendarte con médicos que él conoce.

Cuadro de vacunación. Una vez que decides que esa persona será tu pediatra, decidirán juntos cuál será la mejor forma de vacunar a tu bebé: con apoyo de las instituciones del Estado o de forma particular. Él te dirá los puntos a favor y en contra para que analices la situación más óptima.

La ablactación. Tu bebé ya podrá consumir alimentos sólidos en papilla, empezará por las verduras, luego las frutas. Todo se hace de una manera paulatina y con asesoramiento de tu pediatra, pues él conoce qué debes evitar darle a tu hijo para evitar que se presente algún tipo de alergia.

El consultorio. La limpieza funge como requisito indispensable en este terreno así como una serie de juguetes y objetos que llamarán la atención de tu hijo para que se entretenga mientras espera su turno. Conviene ubicar dónde está el baño y si tiene un espacio para cambiarle el pañal a tu nene.

La prueba. Ya elegiste que él o ella será tu pediatra. Lo llamarás a media noche, a las seis de la mañana, a la hora que sea, requieres de una respuesta clara. Atenderá tu llamada. Harán cita, recetará lo más idóneo para tu bebé y se seguirán viendo cuando compruebes que lo recetado acabó con el padecimiento.

Prevención. Otra labor del pediatra es prevenir las enfermedades. Analizar si tu hijo requiere de refuerzos para evitar que padezca de las vías respiratorias en época de frío, o si necesita de otros medicamentos.

Cuando veas que tu hijo crece y se desarrolla de una manera saludable, es que estás realizando una gran labor, y que tienes a un buen pediatra que hace las veces de un gran coach/entrenador.

Otros artículos de Mary Carmen Ambriz aquí.

 

Imagen de portada: Designed by Freepik