Nuestra autora comparte algunos consejos para identificar a un buen maestro para tus hijos. Encontrarlo, “es casi como hallar una mina de oro”, escribe.

Nuestros hijos asisten a clases, se irán formando en varios aspectos, aprenderán a alcanzar nuevas metas, podrán socializar de una mejor manera, van a adquirir valores que los harán crecer como seres humanos y asimilarán lo importante que es para nosotras que conozcan el significado de la palabra respeto.

Pasan los años escolares y vamos teniendo cada vez más experiencias con los maestros de nuestros hijos. Porque considero que los maestros son personas valiosas en la vida de nuestros pequeños, he elaborado una lista que da cuenta de algunos ejemplos prácticos de efectividad en la educación escolar.

 

Un buen maestro…
  • Se preocupa porque lo que dice sea asimilado por sus alumnos, que sus explicaciones y ejemplos sean claros y contengan la información necesaria.
  • Aunque tiene que calificar un examen y ver los resultados de una lección asimilada, deberá tomar en cuenta el esfuerzo del alumno.
  • Escucha siempre dudas y deja tiempo al final de la clase para resolverlas.
  • Tiene la disponibilidad necesaria para atender esas dudas y nunca se molestará si se le pregunta las veces que sea necesario.
  • Sabe ser honesto y medir los tiempos adecuados para no estresar demasiado a sus alumnos. La rapidez no va de la mano con un buen aprendizaje.
  • Reconoce cuando ha cometido un error y expone su aprendizaje porque eso lo vuelve más humano.
  • Sabe tener control en el grupo y no permite interrupciones en su clase, a menos que se trate de un asunto grave.
  • Pide respeto para él y para todos en el grupo.
  • No hace distinciones entre los alumnos, todos tienen capacidad para lograr su objetivo.
  • No permite que un alumno le reste autoridad ni lo ponga en ridículo.
  • Se gana el aprecio de sus oyentes al permitirles acercarse para solucionar el problema que se les presente.
  • Acepta críticas y no se siente perfecto.
  • Debe saber que lo que realmente importa es cómo dice las cosas, más que su contenido. Este último podrá ser reforzado por otras personas, pero la confianza que generó en sus alumnos será irremplazable.
  • Puede inspirar a los miembros de su clase a seguir sus pasos.
  • No ofende ni busca intimidar a quienes están en el grupo.

Añado estos diez puntos que, según los expertos en educación, es lo mínimo que se requiere para poder ser un buen maestro.

  1. Ser coherente. Implica que debe atenerse a las mismas expectativas y estándares que se les exige a los alumnos. Si no se permite comer chicle en clase, el maestro tampoco debe hacerlo.
  2. Ser flexible. Ante una situación especial o problema, saber que es capaz de permitir cambios o actividades en el momento. Si la mitad de los alumnos no comprenden un concepto, no puede continuar sin encontrar una mejor explicación para que entiendan.
  3. Se preocupa. El maestro hace su mejor esfuerzo para asegurarse de que los estudiantes son exitosos, deberá conocer sus personalidades e intereses para poder conectar, de forma individual, con cada uno de ellos. Esto puede entenderse como empatía.
  4. Ser compasivo. Resulta necesario que pueda reconocer cuando uno de sus alumnos tiene un problema fuera de la escuela y es necesario hacer cambios para ayudar a resolver ese conflicto.
  5. Ser cooperativo. El maestro sabe que muchas veces debe trabajar en equipo para lograr mejores resultados. No puede aislarse creyendo que tiene la verdad absoluta de lo que dice. El equipo son los administrativos, otros docentes y padres de los alumnos.
  6. Creatividad. La mejor lección para los alumnos se elabora con cierta dosis de creatividad y dinamismo.
  7. Dedicación. Cumplir con los horarios establecidos, no llegar tarde ni irse temprano (a menos que sea una emergencia). Preparar las clases con tiempo, considerando que los alumnos necesitan cada vez más elementos para poder asimilar mejor la lección.
  8. Ser decidido. Encontrar los medios necesarios para lograr conectar con todos los estudiantes sin importar el desafío que se plantee.
  9. Empatía. Un buen educador debe poder reconocer y empatizar con las luchas de los estudiantes, aunque no puedan relacionarse personalmente con ellas. Tratar de ponerse en el lugar de sus estudiantes y ver las cosas desde su perspectiva suele ser esencial para ayudar al alumno a triunfar.
  10. Ser cautivador. La habilidad de atraer la atención en un aula llena de alumnos y ser capaz de mantenerla por tiempo prolongado es muy difícil, por lo que es necesario que el docente cree lecciones divertidas, frescas y energéticas, dejarlos queriendo más y motivados a continuar viniendo a clases.

Si has encontrado varias de estas cualidades en los maestros de tus hijos, déjame felicitarte. Tus hijos van por el camino adecuado. Encontrar un buen docente es casi como hallar una mina de oro.

Referencias:

http://www.escuela20.com/cualidades-decalogo-consejos/articulos-y-actualidad/16-cualidades-de-losas-buenosas-profesoresas_2823_42_4316_0_1_in.html

https://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/aprendizaje/10-claves-para-ser-un-buen-profesor/

http://egarciaunizar.blogspot.mx/2011/02/el-buen-profesor-para-los-jovenes.html