“Sabemos que nuestros hijos deben ir abriéndose camino por la vida y queremos apoyarlos de la mejor manera posible, siempre y cuando no realicemos nosotras tareas que les corresponden a ellos”.

Entre los deberes que esperamos que nuestros hijos cumplan están ser empático con los demás, estudiar, realizar sus tareas y trabajos de investigación, ayudar en las labores del hogar que se les ha asignado (de acuerdo a su edad), tener respeto por los demás y convivir de la mejor manera posible tanto con sus compañeros de clase, amigos y adultos que lo rodean.

Sin embargo, llega un momento del día en que no resistimos que nuestros hijos tengan dificultades para hacer las tareas o que no logren terminar lo que se les pide. Entonces sale a relucir el súper poder de la mamá como si fuera un antídoto contra el cansancio que dice tener.

Aquí se comete en primer error. Mamás, papás: la tarea escolar es de sus hijos, no de ustedes. Todos ustedes ya cursaron la primaria y lo hicieron con su mejor esfuerzo. Muchos de ustedes guardan sus mejores recuerdos, incluso conservan amigos de esos años; otros prefieren no rememorar esa época por cierta incomprensión que vivieron. Cualquiera que haya sido su circunstancia, no amerita que quieran ponerse en los zapatos de sus hijos. No.

Alguna vez una psicóloga en una conferencia dijo: “No sean mamás o papás helicóptero”.  Y nos explicó: “Ustedes quieren resolver todo por encima de sus hijos, llegar corriendo a la escuela porque olvidó la lonchera o la mochila en casa, conseguir la tarea cuando no la anotó, hacer lo que sea para facilitarle la vida a su pequeño. Son las madres y padres que casi vuelan en helicóptero para que su hijo no pase ninguna incomodidad. Esos padres de familia viven la tiranía de sus propios hijos y resuelven todo lo que se les atore en el camino por más insignificante que sea”. ¿Cuántas veces hemos sido este tipo de padres o madres?, ¿permitimos que nuestros hijos sientan que se equivocan y existe una consecuencia por su error?, ¿cuándo fue la última vez que vieron frustrados a sus hijos?

Aquí van una serie de recomendaciones para no tener que volver a cursar la primaria y que nuestros hijos vayan siendo cada vez más responsables con su vida y sus tareas:

  1. No les ayuden ni les consigan la tarea que no anotó en clase. Es su responsabilidad.
  2. Eso no quiere decir que no lo orienten si tiene alguna duda, pero los ejercicios se los están dejando a él, no a los padres.
  3. Cuando se queje de que tiene mucha tarea y que no podrá tener tiempo de entretenimiento, pueden apoyarlo para que se organice de una mejor manera. Eso no quiere decir que terminen haciendo las operaciones de matemáticas o que saquen un iPad o teléfono móvil para terminar más rápido con esos engorrosos números.
  4. La educación primaria sienta las bases de conocimientos, técnicas de estudio y comprensión que serán indispensables en el resto de su vida como estudiante. Si le resuelven lo que él debe hacer, le están mandando un mensaje de forma indirecta: “Hijo, como eres algo inútil, yo te tengo que ayudar.”
  5. Revisar la tarea con ellos es otra cosa, eso no quiere decir que ustedes la harán o que le resolverán todo lo que no entendió dejó sin contestar por flojera.
  6. Hay que dosificar el tiempo que pasa frente a la televisión y al iPad. Este último aparato se ha convertido en el terror de los hogares, pues los niños se quedan horas frente a la pantalla y no hay manera de moverlos. Por ejemplo, para evitar esa dependencia a la imagen y juegos en las tabletas, se requiere establecer reglas: entre semana sólo se usa si terminó con la tarea, el iPad sólo se utiliza de viernes a domingo o una hora antes de cenar y ya.
  7. Los olvidos. Deben tener mucha comunicación y decirles a sus hijos que ya no son pequeños para que se les olvide registrar asuntos de su tarea. Esos pequeños olvidos en realidad son actos de sabotaje, pues los niños intentarán atrasar y tomar ventaja de otro tiempo, menos del destinado a realizar la tarea.
  8. Pueden apoyarse en técnicas de estudio, proveerle las herramientas necesarias para que logre hacer un resumen del tema que debe estudiar. Hagan tarjetas, oriéntenlo para que aprendan a sintetizar los puntos importantes. Así cada vez necesitará menos de la ayuda de los padres. Se trata de que llegue un momento en que todo eso lo hagan solos y solo necesiten alguna supervisión.
  9. Dénle seguridad. Puede ser que conozca muy bien lo que van a preguntarle en un examen, pero está nervioso e inseguro. Es importante elevar su autoestima, que sus padres le digan que podrán resolver esa prueba, que es inteligente y que ha demostrado muchas veces esa capacidad. Mucho de lo que haga en el examen tiene que ver con su seguridad, el resto es la forma en que ha ido asimilando el contenido de su guía de estudio.
  10. Tomando en cuenta las habilidades de los padres, a veces será repasar un concepto o un tema. Cada niño asimila de manera distinta, ninguno trae el mismo patrón de aprendizaje. Unos tienen mayor facilidad para la historia, las ciencias naturales y la formación de oraciones gramaticales; en cambio otros tendrán una manera especial de acercarse a las matemáticas y podrán asimilar el conocimiento abstracto de una forma rápida. Otros chicos son más visuales, son los que dibujan o se acuerdan de momentos, lugares, rostros. Para estos alumnos sirven mucho los cuadros sinópticos, los resúmenes, las anécdotas relacionadas con su tema de estudio.
  11. Es clave elegir un sitio de la casa en donde haya buena iluminación, lejos de personas y de ruido que vayan a propiciar distracciones en el niño.
  12. Lean juntos, subrayen lo importante y analicen qué cosas son las más relevantes. Tengan a la mano un pizarrón/tablero, gises/tizas, hojas blancas, plumones. Trabajen con elementos gráficos para que el momento de estudiar sea menos tedioso.
  13. Es importante que pongan una balanza: ¿qué me importa más tener una buena relación con mis hijos o que yo misma les enseñe el tema que domino para que les vaya bien en la escuela? A veces las mamás no tenemos esa paciencia de ser maestras de medio tiempo, es agobiante que no nos presten atención y que tengamos que hacer malabares para conseguir que el niño aprenda. Esta poca capacidad de atención es debido a que nos tiene confianza, demasiada, por eso no lo toma con la seriedad que nosotras quisiéramos. Cuando se encuentren en una encrucijada así tendrán que evaluar si puedes seguir apoyándolo sin dañar la relación madre-hijo, o si requiere una maestra o de un profesor, alguien externo a quien no le tenga confianza y a quién tendrá que seguir en el momento de la clase.
  14. Así como ya está acostumbrado a que se lava los dientes después de comer, así debe ir pensando que parte de su día debe dedicarlo al estudio. Es importante que los niños no se sientan saturados. Que sepan que tienen clases en la mañana y que en la tarde también pueden jugar y divertirse. El momento de estudiar y hacer la tarea debe ser proporcional y va en aumento gradual de acuerdo a su edad y madurez.
  15. Cuando citan a los adultos a una conferencia, a la hora y media, aproximadamente, ya les están dando un receso para el café, un respiro de 15 minutos para continuar. Ahora piensa en si los hijos pueden quedarse más de una hora en el estudio de un tema. Los pequeños necesitan un descanso. Otorgárselo dará óptimos resultados.

De verdad espero que les sirvan estas recomendaciones. La crianza es una labor muy demandante y, a la vez, un privilegio que realizamos con amor, esmero y cuidado.

 

Algunas páginas web que puedes consultar:

https://www.educapeques.com/escuela-de-padres/tecnicas-de-estudio-para-ninos.html

http://www.viu.es/las-tecnicas-de-estudio-mejor-valoradas-para-ninos-de-primaria/

https://www.guiainfantil.com/1053/buenas-intenciones-buenos-principios-en-los-estudios.html