Nuestra autora entrevistó a la diseñadora de modas Ángela Vásquez para conocer de qué manera funciona un fular y cuál es la mejor forma de establecer una relación con un bebé a través del porteo.

Antes de quedar embarazada mis amigas me habían contado de los beneficios del porteo y de lo bonito que era usar el fular, pero eran términos que no conocía.

Heredé un fular y solo con un video  fui capaz de ponérmelo. Lo usé durante cinco meses y fue de mucha ayuda pues como tenía las manos libres podía también sacar a pasear a nuestro perrito. Dejé de portear porque mi hija ya estaba más grande y ella quería tener más libertad.

Este método lo recomiendo porque cuando los bebés son chiquitos les permite a las mamás tener cerca al chiquito y además es una estrategia para calmarlos a la hora de dormir. Con mi hija, Helena, la experiencia fue muy linda porque además de tenerla cerca pude darle pecho y generar un lazo con ella.

Ángela Vásquez es diseñadora de modas especializada en marketing y comercialización. Estudió Diseño en la Arturo Tejada en Bogotá y se especializó en la Universidad de Palermo en Buenos Aires. Conoció el porteo y la maternidad junto a su esposo, cuando en su experiencia identificó que faltaban prendas pensadas para las mujeres durante el embarazo y la lactancia. De ahí, nace su proyecto Bump.

Empezaron en 2016 y el primer producto que desarrollaron era el fular, decididos a que fuera una prenda tan útil como versátil y que tuviera estilo.

Actualmente Ángela y su esposo estudian en el Centro de Educación Continua y Formación de Fortbildungs-und trainingszentrum Babytragen, o Escuela FTZB Latam/Col , que es una franquicia alemana de la escuela de porteo.

En una conversación, Ángela aclaró todas mis dudas osbre el porteo, y que comparto con las usuarias de Historias de mamás.

¿Qué es portear? ¿Tiene algún indicio histórico?

El porteo o babywearing es la práctica de llevar cargado a tu bebe muy cerca de ti con ayuda de una prenda, envoltura tejida, un arnés parecido a una hamaca o un portabebés de estructura blanda (algo parecido a las mochilas).

Es una tradición ancestral que tiene se practica alrededor de todo el mundo en tribus y comunidades, como los nativos Comanche de Norteamérica, la tribu Pigmea, la comunidad Penan en Malasia y los Yanomami en el Amazonas.

Por ejemplo, a los bebés Inuit de los esquimales de Groenlandia y el nordeste de Canadá los llevan sus madres en un amautik, como un fular, pero hecho de pieles. Esta es una práctica que tiene como función la protección de los pequeños al tiempo que permite a sus madres y padres seguir con la cotidianidad de sus actividades.

Sonia Naranjo, porteando a su hija Helena.

¿Cuáles son los beneficios del porteo?

Uno de los beneficios del porteo es obedecer al instinto de mantener a nuestros bebés seguros. Cuando están cerca tenemos la certeza de que sienten nuestra conexión y amor.

Los investigadores coinciden en que el apego y la presencia continua de sus padres, o al menos de uno, es sin duda una influencia reguladora necesaria para que los sistemas emocional, intelectual y fisiológico de un bebé y niño durante la primera infancia funcionen de manera óptima.

El porteo permite interactuar con el bebé a lo largo del día sin que el papá o mamá deba desconectarse de las actividades cotidianas. También facilita amamantar con más frecuencia, jugar con otro hijo o interactuar con otras personas. Además, los bebés son más felices cuando son sostenidos.

Así mismo, el porteo aumenta la unión y el apego del bebé con su familia por eso es que promocionamos tanto el ver involucrados a padres, tíos y abuelos, porque permite identificar las señales de hambre, aburrimiento o si están mojados sin que el bebé llore.

Foto cortesía de Bump

A eso se suma otro beneficio que es una efectiva comunicación entre padres e hijos a una edad muy temprana. El porteo es una manera maravillosa de que la madre conozca al bebé y que él asimile la vida y las rutinas de la madre.

Otro beneficio comprobado del porteo es que ayuda al bebé a adaptarse al mundo exterior. Al sentir el cuerpo de la mamá, sus latidos, su calor, su cadencia de respiración y su calma, el bebé vuelve a sentir la experiencia que tenía en la matriz. De esta manera, reconoce el mundo y su caos, pero de una manera más segura y en los brazos de su mamá.

Portear a niños pequeños de dos y hasta tres años (dependiendo del fular o cargador) ayuda a calmarlos, a consolarlos y a evitar que se produzcan rabietas por sobreestimulación. Al tener más de un hijo, y portear al más pequeño, es más fácil conectar con el hermano o hermana mayor porque tienes manos y brazos libres para interactuar con él o ella inmediatamente.

El porteo también ayuda a que la madre se mantenga fuerte y mejore su postura. Al hacerlo de forma adecuada, la madre aumenta su trabajo cardiovascular y fortalece su equilibrio porque el fular proporciona soporte y distribución del peso.

¿Qué es un fular? ¿Qué tipos existen y cuáles son sus diferencias?

Un fular es una envoltura que consiste en un pedazo largo de tela tejida que se usa para llevar o cargar a un niño desde el nacimiento y durante una parte de su primera infancia.

Dependiendo de la edad, el peso del niño y de la experiencia que tenga el padre o la madre con el porteo, estas envolturas pueden utilizarse en diferentes posiciones de transporte como el frontal, el de cadera y sobre espalda.

La longitud de los fulares varía entre los dos y los seis metros según el tamaño y edad del niño y pueden ser en diferentes fibras y mezclas de fibras, esto último es lo que proporciona los diferentes niveles de soporte y comodidad en un fular.

Sobre tipos de fular y diferencias, están los fulares o wraps que son esas tiras de tela que pueden ser elásticos, semi elásticos o rígidos. Dentro de sus beneficios están su versatilidad, el soporte máximo, y que pueden ser utilizados desde el nacimiento del bebe hasta los tres años.

Los fulares elásticos son perfectos para iniciar y aprender a portear y para transportar recién nacidos y bebés de hasta ocho kilogramos. Los mas rígidos te permiten portear a niños de hasta veinte kilogramos o hasta que la madre o padre y el niño estén cómodos.

Están las bandoleras o fular con arnés o tipo hamaca (son el mismo y sus nombres más comunes) que consisten en un fular unido a un par de anillos en uno de sus costados. Estos anillos son los que dan el ajuste y van en el hombro; son ideales para paseos rápidos por la ciudad y para la cobertura durante la lactancia materna.

Estos fulares son de talla única y funcionan muy bien con recién nacidos y niños de un año, aunque la posición de soporte sobre un hombro puede volverse pesada e incómoda para los padres a medida que los niños ganan peso.

Este tipo de fular es muy fácil y rápido de usar por su practicidad. Los padres pueden dejarlo pre-atado para facilitar cargar y soltar al bebé. Con este tipo de fulares se debe prestar especial atención a las instrucciones de seguridad para que siempre haya flujo de aire cuando son recién nacidos.

¿Existen etapas en el porteo?

Si, claro. Como todo en la maternidad, el porteo es evolutivo y depende más del peso del bebé, que de la edad y de dónde se hagan los nudos de soporte y apoyo. Los gemelos y mellizos también se pueden portar. La magia del porteo está en la práctica y en que tan segura se siente el papá o la mamá con las diferentes posiciones.

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Existen diferentes posiciones de porteo: el porteo frontal simple, cruzado, tipo canguro o de soporte en el hombro, el de espalda simple de doble capa, o tipo hamaca y el porteo sobre cadera. Cada forma o envoltura brinda diferentes niveles de soporte, unas son más sencillas otras son para bebes más pesados. Todo es cuestión de práctica y del peso del bebé.

Foto cortesía de Bump

¿Pueden hacer porteo los papás? ¿Tiene alguna diferencia el porteo que hace la mamá que la que hace el papá? ¿Los nudos son iguales?

Claro que pueden y en Bump incentivamos que el apego paterno es fundamental, pues brinda los mismos beneficios al bebé y al papá. Ojalá los abuelos y los tíos también lo hicieran. Los nudos, las tensiones y las metodologías son los mismos así que es algo que vale la pena practicar en familia y aprender juntos.

Consejos para un porteo seguro

Ángela nos recomienda:

  • Elegir el fular o el cargador correcto de acuerdo al peso del bebé, la experiencia del papá o mamá en porteo y que tan seguido creen que van ha hacer porteo (si durante todo el día, solo para paseos cortos o sesiones de lactancia). Es posible pedir asesoría a la empresa que vende el fular, pues la asesoría está dentro de sus compromisos.
  • Si el bebé tiene menos de seis meses, es necesario usar siempre métodos de porteo en los que el bebé va al frente. Esto es necesario porque el bebé aún no puede sostener su propia cabeza y el pecho del papá o mamá le brindará ese soporte y seguridad.
  • La postura ergonómica correcta es la tipo “ranita”. El bebé debe ir alto en el pecho del papá o mamá, justo debajo de la barbilla. La tela del fular debe quedar detrás de las rodillas y nunca debajo de sus genitales para garantizar que está sentado; las rodillas deben ir más altas que la cadera pues esto evita problemas futuros de cadera.
  • Las normas de porteo seguro en cuanto a posición, tensión, ajuste y vías respiratorias abiertas deben respetarse siempre.