Nuestra autora comparte una reflexión sobre las posibilidades que les  ofrece la literatura a los padres cuando se trata de elegir un libro para leer con sus hijos.

 ¿Cómo cambiaría la crianza si leyéramos las historias de mujeres notables? ¿Podríamos cambiar los imaginarios y crear futuros utópicos? ¿Y si les disputáramos, por un momento, el hegemónico protagonismo a las criaturas rubias, delicadas y curvilíneas creadas por Disney, y proponemos historias más reales y no por ello menos fantásticas? Una novedosa y amplia gama de opciones editoriales y de literatura parecieran afirmar que sí: se avecinan cambios positivos, posibilidades de romper los moldes y crecer jóvenes más libres.

Amalia Boselli es escritora del cuento “La princesa guerrera”, trabaja en una juegoteca, se dedica a la ludo-educación, y enfoca su trabajo en la búsqueda de una educación inclusiva. Ofrece talleres vinculados a literatura relacionada con familias múltiples y le interesa hacerse preguntas acerca de la literatura que se sale del marco del relato de la familia “tipo” (mamá, papá, hijos).

Su recorrido se amarra a los relatos que incluyen a familias con muchas personas diversas, parejas del mismo sexo y formatos familiares que cuestionan las estructuras de nuestras sociedades. “Cada vez hay un poco más de cuestionamiento de los roles. Por eso, armé un taller orientado a padres, madres, adultos que se preguntan más las ideas que aparecen con estos cuentos que proponen nuevas estructuras de familia o en los que aparecen personas inesperadas que son protagonistas de las mismas”, dice.

Nadia Fink, periodista, escritora, maestra de jardín de infantes, se encontró un día agotada de los estereotipos que proponía la literatura para las personas más jóvenes. A partir de la editorial Chirimbote creó la colección de “Antiprincesas” enfocándose en niñas (y niños) que no quieren pertenecer a la realeza, ni usar zapatos de cristal y, por tanto, buscan historias que les lleve a volar por mundos más justos y posibles. Hay audiencia lectora que quiere forjarse caminos libres y autónomos, este público sigue creciendo así como las ofertas en los estantes de las librerías.

El conjunto de historias de Antiprincesas se inició en junio de 2015 con la serie de antiprincesas y rápidamente dio el puntapié inicial al ciclo de antihéroes. A la fecha se han publicado cinco tomos ilustrados que narran la vida de diversos personajes latinoamericanos: Frida Kahlo, Violeta Parra, Juana Azurduy, Julio Cortázar y Clarice Lispector.

A la colección de heroínas rescatadas del olvido a través de ilustraciones y una infinita paleta de colores se sumaron los anti-héroes como Julio Cortázar, Ernesto “Che” Guevara y Eduardo Galeano. La edición Liga de Antiprincesas #2 rescata, por ejemplo, la  figura de la ambientalista asesinada en Honduras, Berta Cáceres.

¿Cuál es tu libro preferido para niños?

Entrevistada por las comunicadoras de Luchadoras, Fink, respondió acerca del papel cuestionable que tienen las princesas en la generación de un imaginario específico. “Las  princesas vienen desde hace siglos mostrando un modelo de mujer cargado de estereotipos llenos de varias características que sí creemos que son nocivas. Desde muy pequeñas se les muestran mujeres perfectas físicamente, (lo que se considera perfecto en la cultura). Mujeres sumisas que tienen que esperar a que un hombre las rescate y que también dependen de un hombre porque su legado es familiar; mujeres que van a ser reinas y princesas solamente por familia y son siempre bondadosas, soportan todos los males que les produzcan porque nacieron para ser buenas. Son características muy marcadas y que sí atentan contra una niñez libre y empoderada”.

Anne Panet, de 39 años, es artista multi-instrumentista y vive en la capital de Guatemala. Madre de Sol de ocho y Aquiles de seis, siente que el ambiente que rodea a sus progenitores está bastante “aprincesado”. Por eso prefiere una literatura orientada a una niñez que la ayude a quebrar estereotipos “No quiero que (mi hija) crezca con la idea de que las mujeres están a la sombra de un hombre o que necesitan un hombre para lograr metas. En Guatemala capital, las niñas con educadas tipo siglo XIX, y reciben la influencia del sistema comercial y publicitario”, afirma. “Un día el varón le dijo a la niña ‘las mujeres no pueden ser mecánicas’ y ella respondió ‘sí pueden’. O sea que es para ella es normal ver a las mujeres en lugares de liderazgo. Aunque también conoce Disney o la película Frozen por la escuela”.

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Estos tipos de cuentos relatan las historias de personajes reales que dedicaron la vida a intentar mudar las reglas del juego en nuestra región. También hay lugar para los relatos de hechiceras que no son malas; por el contrario: son respetadas, tienen conocimientos, son sanadoras y faros en la vida de otras personas.

Lorena Roffé, de 40 años, es profesora de teatro, educadora y confiesa que “venía buscando libros con otros modelos en relación a género, etnia o a la raza” hasta que encontró algunos atractivos ejemplares de Antiprincesas en una librería en México. Su hijo, Noam de cuatro años, está acostumbrado a realidades diferentes y a viajes en Latinoamérica.

Por eso es que los libros con personajes dislocados y cuestionadores refuerzan la educación de quién busca miradas alternativas a los relatos tradicionales. “Estos libros generan preguntas que no son cotidianas, son preguntas en relación a la norma, los mandatos. Me parecen básicos porque sí crean imaginarios o conductas. Noam crece sabiendo que hay mujeres que lideraron. A la vez, es importante tener libros que cuenten otros modelos de familia o con personajes que no sean todos blancos”, comparte Lorena.

Las palabras construyen mundos futuros

La tradición oral y escrita que cuenta que “normal” es solo a la familia constituida por madre, padre, hijos y mascota es muy extensa, con larguísimas raíces. No obstante, es frecuente que padres y madres se separen y formen (o no) nuevas familias. También las hay con abuelos que crían a sus nietos sin la presencia de los padres. La adopción o los métodos de fertilización asistida ya no se ocultan como algo vergonzoso. Cada vez se dan más casos de parejas conformadas por dos hombres o dos mujeres que deciden tener hijos.

En suma, existe una amplia gama de modelos familiares que ratifican que vivimos en una sociedad dinámica, compleja y diversa” describe con claridad el libro “Mi familia es de otro mundo!” escrito por Cecilia Blanco y publicado por editorial Uranito.

Para Valentina Ricca, de 28 años, geógrafa especializada en derecho de personas con discapacidad es importantísimo que su hermana Mía, de 11 años, tenga referentes diversos y un libro como “Mi familia es de otro mundo!” es una lectura predilecta de cada noche. “Hay un montón de historias diferentes de familias, familias que han adoptado, que hicieron fertilización in vitro, grandes o chiquitas, familias donde solo hay una mascota. Al final, hay un montón más de familias y cada familia es un mundo pero que también hay un mundo para cada familia. Ahora estamos escribiendo la historia de la familia de Mía” y agrega: “Teníamos una serie que era ‘mi amigo tiene síndrome de down’, ‘mi amigo tiene autismo’, ‘mi amiga tiene dislexia’ porque es súper importante que niños/niñas lean y se relacionen con todas estas posibilidades de ser niños y niñas”.

Los cambios culturales se desenvuelven en procesos lentos pero firmes como los pasos de una tortuga. Las lecturas, las películas, las pequeñas apuestas en el lenguaje son enormes granos de arena que van cambiando el horizonte de lo posible. Así lo ve Fink: “Es algo tan sutil y tan metido en la cultura, que no se nota a veces lo que puede provocar.

Igual que decirle ‘princesita’ o ‘princesa’ a las niñas cuando son muy pequeñas, es algo muy común y creo que también es una manera de hacerlas pensarse a sí mismas así. Cuando vamos creciendo nos damos cuenta de lo metido que lo tenemos en la cabeza y de lo que nos cuesta pensarnos con una libertad de amar o una sexualidad, o incluso para decidir lo que queremos ser. Desandar esos caminos se hace mucho más largo si no se empieza desde la infancia”.

Amanda Boselli, por último, recomienda buscar en librerías surtidas de propuestas innovadoras el Libro de los cerdos, de Anthony Browne y  Julia, la niña que tenía sombra de chico. O inspirarse en Crianzas, de Susy Shock, en el cual una travesti cuenta su experiencia sobre cómo cría sus sobrinos.