En los testimonios de varias mamás solteras encontramos consejos sobre cómo criar a los hijos cuando no hay papá.

Las mamás somos madres sin importar el estado civil. Mamás solteras, casadas, viudas o divorciadas, somos madres y nuestra mayor prioridad es el bienestar de nuestros hijos.

Siempre había pensado en las mamás solteras como heroínas, pero son también mujeres luchadoras que asumieron roles con humildad y de forma silenciosa, sin esperar reconocimiento.

Conozco a varias mamás que están criando solas a sus hijos, que buscan su bienestar siempre y que entregan todo su amor. Son mujeres valerosas.

Adriana Bósquez, mamá de Rafaela de dos años asumió su rol mamá/papá con fe, esperanza y mucho amor.

Ella es de Guayaquil (Ecuador), pero reside en las Islas Galápagos. Cuando se dio cuenta lo que se avecinaba y de que estaba sola, “fue como tocar fondo y empezar a salir a flote. El amor que tengo por mi hija es tan grande, que luego entendí que de amor nadie se muere, y aunque la relación con su padre no haya tenido un final feliz, pues no era el fin del mundo”.

Zultih Villa, colombiana que vive en Lima y mamá de Matías, de seis años, lo tuvo claro desde el principio. “Fue una decisión.  No puedes estar con alguien por guardar apariencias o darles un apellido a los hijos. Al final todos salen lastimados, y más los niños”.

Villa comenta que su hijo sabe que ella es la única presente en su proceso de crianza. “Durante su crecimiento le he ido diciendo que soy su mamá y soy su papá. Soy quien lo educa, lo corrige, con quien juega, con quien se enoja y con quien se ríe. Le explico que aunque hay niños que tienen mamá y papá, no son tan amados,  protegidos o bendecidos”.

Pero Villa reconoce que la figura masculina es necesaria y tiene a su abuelo y padrino con quienes Matías puede conversar.

Lorena Gilbert, mamá de Leonardo, de 14 años, dice que su hijo entendió desde muy pequeño la diferencia entre una familia tradicional y la de ellos.  “Sabía que contaba conmigo las 24 horas del día, los siete días de la semana, los 365 días del año”. Sin embargo, reconoce que su papá y su hermano han jugado un papel importante en la vida de Leonardo. Participan activamente en la vida de Leonardo, ayudándolo en tareas, hablando de “cosas de hombres”.

Grandes desafíos

Gilbert comenta que durante estos años ha aprendido a ingeniárselas, a hacer las cosas diferentes, a tratar de ser la buena y la mala según las situaciones que se presenten.

“Aprendes a jugar pelota, te interesas por los últimos videojuegos, aprendes que hay cosas que costarán más, sientes frustración, a veces, pero así mismo sientes orgullo cuando ves los logros de tu hijo”.

Para Zulith Villa, ser mamá y papá es un reto, principalmente en lo económico. El esfuerzo es mayor para cubrir los gastos en cada etapa del desarrollo de su hijo. Aunque considera que es mucho más fácil para otros temas como la toma de decisiones, poner reglas en la casa, permisos.

Bósquez, quien vive a una hora y 40 minutos en avión de Guayaquil, confiesa que su mayor desafío ha sido la distancia de su familia.

“Lastimosamente no es cerca, ni barato trasladarme junto con mi hija. Esto impide que mi hija crezca rodeada de sus tíos y abuelitos. Nos perdemos todos los eventos familiares, paseos, viajes, en fin, tantos recuerdos que se crean y de los cuales no somos parte por estar lejos, esta es la parte más dura”.

Mi experiencia

Mis padres se separaron cuando tenía cuatro años. Mi papá nos dejó. Mi mamá asumió su papel de madre y de padre, y cumplió los dos roles de una forma excepcional.Vivía con ella y frecuentemente veía a mi papá, pero tenía claro que quien era responsable de mi crianza era mi mamá.

Me siento orgullosa de ella, porque se esforzó siempre por darme lo mejor. Pienso a veces cómo lo logró, sin desfallecer, sin quejarse. Siempre he tenido contacto con mi papá y nunca le he reprochado nada.

Desde mi experiencia personal creo que la figura paterna me hizo falta en algunos momentos de mi vida como los primeros días de clase, cuando quería que me llevara a las fiestas en mi adolescencia, o para pasar algunas fechas especiales como la Navidad o Fin de Año juntos.

También confieso que cuando era pequeña siempre imaginaba que mis papás estarían juntos, aunque en la realidad eso era imposible.

Creo que esta experiencia me marcó para saber lo valiosa que es mi madre y lo valiosas que son las mamás que cumplen estos dos roles sin desfallecer y buscando siempre el bienestar de sus pequeños.