“Nuestro cuerpo siempre busca la manera de recordarnos que nuestro bienestar debe también ser siempre una prioridad”, afirma nuestra autora en esta nota sobre una de las secuelas que tuvo durante el posparto: piso pélvico débil.

Tres meses posparto. Hicimos el primer viaje con nuestro bebé a Cartagena. Estando allá decidí correr de nuevo. Llevaba haciéndolo más de ocho años y había parado durante uno por recomendación de la ginecóloga cuando supimos de mi embarazo. Pues vaya sorpresa… sentí un dolor con mayúsculas, en negrilla y con signos de exclamación. Mi cadera era de cristal y se me estaba quebrando con cada paso que daba… y al terminar quedé tiesa, maltrecha y convencida de que había vuelto la regla con todas las de la ley. Pero no.

Cuarto mes posparto. Mientras saltaba lazo en un gimnasio sentí una fuga en mi ropa interior. Corrí al baño pensando que era la regla. Pero no. Me fui a la casa intentando aceptar con tranquilidad que acababa de tener un episodio de incontinencia. Yo, a mis 34 añitos, estaba sufriendo de un mal que, aunque leve, era innegable. Yo, que había acumulado muchas millas y horas de vuelo haciendo ejercicio, tenía un piso pélvico débil.

Busqué inmediatamente a mi ginecóloga y a la fisioterapeuta que me había dado clase de piso pélvico en el curso psicoprofiláctico. Empezamos terapia dos veces por semana. Me evaluó, me enseñó ejercicios para cerrar la diástasis abdominal (otra sorpresa que me dio duro) y fortalecer el piso pélvico. Mejorarme significaba un enorme compromiso, pero no había otra opción que sacar el tiempo y trabajarle al tema.

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Me dio duro. Lloraba y me sentía frustrada por haber dejado pasar cuatro meses sin haber identificado semejante problema. Tenía rabia porque había descuidado, no solo mi sueño y el ejercicio sino mi salud. Me volví una abanderada de la causa. A un par de amigas que estaban embarazadas les aconsejé, tal vez con demasiada intensidad, que buscaran ayuda con su piso pélvico antes y después del parto.

Es por eso que escribo este post. Muchas mujeres entramos al embarazo y salimos de él sin tener idea de que tenemos un piso pélvico y que este puede sufrir mucho mientras cargamos y parimos a nuestros hijos, así que entremos en materia.

¿Qué es el piso pélvico?

El piso de la pelvis está conformado por capas de músculo y tejidos que se extienden como una especie de hamaca desde el hueso púbico hasta el coxis y sostienen la vejiga, el útero y el colon; permiten controlar nuestros esfínteres y son parte de nuestra vida sexual. Además del embarazo y el parto, los músculos del piso pélvico pueden afectarse por estreñimiento crónico, levantamiento de pesas, debilidad en los músculos abdominales, sobrepeso y tos crónica.

¿Cómo podemos saber si algo no está bien con nuestro piso pélvico?

Algunos de los síntomas son:

  • Sensación de que tenemos que ir al baño varias veces en un período de tiempo corto
  • Sensación de que no orinamos ni defecamos completamente
  • Estreñimiento
  • Fugas de orina o heces
  • Necesidad muy frecuente de orinar y cuando estamos en el inodoro, empezamos y terminamos varias veces
  • Dolor al orinar
  • Dolor bajo en la espalda que no tiene explicación
  • Dolor constante en la zona pélvica y genital
  • Dolor durante el sexo

Cuando nuestro piso pélvico está débil o muy afectado, no solo podemos sufrir de incontinencia, sino que pueden presentarse prolapsos de los órganos situados dentro de la pelvis. Es decir, el útero y/o la vejiga pueden descender y formar una especie de bulto en nuestra vagina.

Conversando con mi fisioterapeuta me resultó evidente cómo las mujeres dejamos pasar estos síntomas por dos razones: o sentimos que son parte inalienable de la maternidad y del paso de los años, o decidimos ignorarlos pensando que se aliviarán solos.

Pero no. No debemos conformarnos a vivir así ni son problemas que se van a resolver sin tratamiento. Y, es más, que con los años solo van a empeorar.

¿Qué podemos hacer para prevenir y curar estos problemas?

Ante todo, hay que buscar información y ayuda. Durante el embarazo es útil trabajar con un fisioterapeuta especializado en piso pélvico para que nos evalúe y nos enseñe ejercicios que nos ayuden a fortalecer la zona.

Las mujeres que se están recuperando de un embarazo y parto deben retomar con prudencia el ejercicio y estar en sintonía con los cambios en su cuerpo. Los ejercicios que suponen saltos repetitivos e impacto están asociados con una mayor incidencia de casos de incontinencia urinaria. En este caso, es preferible enfocarse en actividades de bajo impacto como caminar, nadar y ejercicios funcionales.

Los ejercicios de Kegel son una de las mejores maneras para fortalecer el piso pélvico de forma preventiva y curativa. Para empezar, hay que identificar los músculos correctos. Una manera sencilla de hacerlo es detener el flujo de orina al momento de orinar. Los músculos utilizados son los que deben trabajarse con los ejercicios de Kegel:

Dos o tres veces al día, siéntense o acuéstense y asegúrense de que sus piernas, muslos, nalgas y abdominales estén relajados. Inhalen profundamente y al exhalar contraen el piso pélvico intentando llevarlo hacia adentro. Sostengan esta posición durante diez segundos y luego relajen por otros diez segundos. Eviten contraer los glúteos o mover la cadera durante el ejercicio. Repítanlo hasta que sientan que ya no pueden hacerlo más.

Sugiero que busquen a un fisioterapeuta. En mi caso, a los tres meses de estar en terapia el problema estaba resuelto y empecé a sentir una mejoría clara desde el primer mes porque estuve intensa con los ejercicios en casa.

Convertirnos en mamás nos arroja muchos retos, pero yo he descubierto que el más complicado de todos es el de seguirnos cuidando y queriendo en medio de tantas responsabilidades. De una u otra forma, nuestro cuerpo siempre busca la manera de recordarnos que nuestro bienestar debe también ser siempre una prioridad.

Fuentes

  1. Serrallach, Oscar. The Postnatal Depletion Cure: A Complete Guide to Rebuilding Your Health and Reclaiming Your Energy for Mothers of Newborns, Toddlers, and Young Children (p. 199). Grand Central Publishing. Kindle Edition.
  2. Disfunción del piso pélvico. Cleveland clinic. https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/14459-pelvic-floor-dysfunction
  3.  Salmon, Victoria and Rachel Jarvie.
  4.  Serrallach, Oscar. The Postnatal Depletion Cure: A Complete Guide to Rebuilding Your Health and Reclaiming Your Energy for Mothers of Newborns, Toddlers, and Young Children (p. 199). Grand Central Publishing. Kindle Edition.