Nada más valioso para una nueva madre que un consejo de alivio de otra mujer que haya pasado por las dudas, los dolores y las frustraciones. Afortunadamente, ahora hay incluso apps para crear un buen grupo de apoyo.

Los tropiezos con la lactancia, la carga inmensa de cuidar al recién nacido y la presión que aparece por todos lados sobre cómo se deberían hacer las cosas, terminan por minar el ánimo de la madre. Uno se siente como en una isla desierta, en una profunda soledad y lejos del horizonte. Más allá de los consejos bienintencionados de otras madres, es difícil sentirse identificada y apoyada cuando el consejo viene de alguien que no está atravesando el puerperio.

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Me pasó a los 15 días de haber dado a luz. Con todo ese peso encima y frustrada porque las cosas no salían como esperaba, recibí el mensaje de una amiga, que ya tenía una hija de dos años y había dado a luz dos meses antes que yo. Me escribió para saber cómo iba todo y en especial cómo avanzaba con la lactancia. Cuando le dije cómo me sentía, me llenó de tranquilidad al contarme su experiencia y me tendió una boya de apoyo para flotar: me incluyó en un grupo de apoyo de lactancia que integraba con madres que, como ella, habían dado a luz en una clínica de parto humanizado de Quito.

No era mi caso pero nos admitieron a mí y otra amiga y la experiencia fue realmente fructífera. Había dos grupos debido a la cantidad de madres y había mujeres de todo el país, además de doulas y consejeras de lactancia.

Todas teníamos dudas y miedos similares, preguntas que parecen tontas y no quieres consultar al médico, angustias sobre la vuelta al trabajo y las reservas de leche. Como en todo, había posturas extremas, pero ante todo había información, links, vídeos y una intención de hacernos sentir siempre capaces para cualquier cosa que hiciéramos por nuestros hijos.

Me ayudó a retomar las fuerzas, a relajarme y confiar, a saber que no era la única pasando por lo mismo en ese momento. Fue mi compañía y fuente de consulta por un año y medio.

Y con ellas, aunque solo conozca a dos en persona, aprendí de lactancia,  alimentación complementaria y porteo (que nunca pude aplicar).

Pero sobre todo aprendí a tender una mano a quienes venían después de mí. Lo hice con una prima que pensaba que no tenía leche y que no lograba que su nena se agarre. Lo hicimos posible y le da teta aún a sus 21 meses.

Cuando supe de una amiga de mi maestría que había dado a luz le escribí para saber cómo iba. Su tema no era de lactancia sino de agobio por todo lo que le decían, por sentir que no podía más.  Y cuando le conté mi experiencia me dijo que lo único que necesitaba era eso, saber cómo había sido para otra persona de su generación y que estuviera con un bebé de meses, el inicio de la maternidad. Solo necesitaba contención.

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Cuando llegué a Argentina también,  mágicamente, una chica que tenía una dietética de la que era cliente, me contó que cada semana un grupo de madres se reunía con sus hijos para hablar de todo este proceso que nos atraviesa, y que me invitaba a ir.

Pude asistir recién la semana pasada y es como haber revivido ese grupo de WhatsApp, ahora en persona, con gente especializada en el tema, con madres con más experiencia que yo y otras que apenas empiezan, pero con las que nos unen las mismas sensaciones.

A veces es solo contar lo que estás viviendo: hay quienes están cansadas de dar la teta y de estar en casa; hay otras que quieren dar más teta y estar menos en el trabajo, algunas que están nerviosas por su embarazo y otras que están en reconciliación consigo mismas. Otras, como yo, que tienen un poco de todas y que también busca compartir un espacio con otras madres y que sus hijos interactúen con otros.

El grupo se llama Mujeres en la luna y lo lidera Natalia Ríos, desde su casa. Son encuentros de apoyo en la crianza, que nacieron a raíz del fallecimiento del pediatra de sus hijas, Jorge Díaz Walker, a quien considera un pionero en Argentina en hablar sobre la humanización del parto, la lactancia prolongada como un beneficio social no solo individual o hacia el bebé, del empoderamiento femenino.

Cree convencida que el apoyo de otras mujeres en cualquier etapa sexual de la mujer es muy importante. “Durante el puerperio ocurre que atravesamos instancias socialmente ocultas, escondidas, entonces cuando empezamos a vivirlo nos sorprende su nivel de intensidad y su nivel de altibajos. En ese tránsito usualmente podemos sentir que nos estamos volviendo locas, que algo está fallando en nuestra percepción de la realidad y en lo que se esperaría de nosotras. Entonces,  ahí, si aparece el apoyo de otras mujeres, es cuando podemos tomar una bocanada de aire y darnos cuenta que es una etapa difícil de transitar en soledad”, dice.

Vivirlo con otras mujeres es como vernos en un espejo, ejemplifica Natalia, porque a todas nos atraviesan esos picos de “profundo enamoramiento o de profunda soledad, tristeza, desesperación”, y otras emociones que pueden aparecer.

Nada más cercano a la realidad que se vive cuando uno acaba de convertirse en madre.  Y también nada más cierto que generar comunidad entre mujeres ayuda a la contención. Lo viví en el inicio de mi maternidad y vivirlo ahora es como renovar energías.  Cambian los temas que a cada le inquietan pero las emociones son las mismas.

De hecho, apareció recientemente Peanut, un app creada por una mujer (Michelle Kennedy, parte creativa de otros programas como Bumble y Badoo) para poner en contacto a madres según sus intereses, afinidades o edades de los bebés. Funciona como Tinder, ubica en el radio más cercano a mujeres que quieren compartir sus experiencias o hablar y les da la opción de juntarse.

Es otra opción para las madres que transitan ese espacio en soledad o que callan lo que realmente sienten.

Es una mano amiga para ayudar desde la comunicación, el diálogo o la presencia porque, como expresa Natalia, la maternidad no es solo esa madre perfecta, sonriente y feliz, esa es una cara. Pero hay otras y a esas son a las que más debemos abrazar.

A Mujeres en La Luna es posible ubicarla en Facebook, donde tiene 758 miembros, o con Natalia Ríos a su Whatsapp 005492252451745.