Nuestra autora entrevistó a la médico pediatra y consejera de lactancia materna, Ivana Reyes, para saber cómo identificar los síntomas de la mastitis y de qué manera enfrentarlos.

La lactancia materna es un lazo de unión único entre madre e hijo. Tuve la fortuna de lactar a mis tres hijos. Con mi hijo mayor, él mismo a los diez meses decidió voltear la cara y no aceptar más el seno como si se hubiese enterado que mamá tendría que irse a trabajar y no podría tenerla más de manera exclusiva y a libre demanda.

Con mi hija de cuatro años lo hice hasta los ocho meses, era muy glotona y ya para ella no era suficiente, también es cierto que me sentía agotada físicamente para continuar el proceso. Con mi último embarazo empecé a experimentar, durante los primeros meses de estar lactando, dolor e inflamación de manera tan intensa en la zona mamaria que pensé que estaba sufriendo de mastitis.

Sin embargo, en el chequeo ginecológico, el diagnóstico fue descartado y mejoró con cuidados caseros como masajes, drenajes linfáticos, aplicación de compresas frías y algunos antinflamatorios.

Pienso que muchas mujeres no ponen atención suficiente a estos síntomas y permiten que estos procesos continúen, y es ahí donde puede complicarse con la mastitis que es una inflamación acompañada de infección que produce fiebre, malestar general y suele ser uno de los motivos para desertar en el proceso de lactancia.

Como sé que se que es una afección común y de un alto porcentaje de consulta, he querido buscar a una especialista experta en el tema de Lactancia Materna. Ella explicará cuáles son las molestias más frecuentes durante el proceso de lactancia, cómo evitar que estas se conviertan en infecciones severas y nos ayude a tener en cuenta que cuando decidimos lactar a nuestros hijos debemos insistir, persistir y nunca desistir.

Para conocer la diferencia entre ambos procesos fisiológicos la Doctora Ivana Reyes , nos explicará detalladamente sintomatología y tiempos en que suelen aparecer estas molestias. Adicionalmente nos entregará una serie de consejos para calmar la congestión y evitar la mastitis y poder vivir una etapa de lactancia feliz y saludable.

¿Qué factores fisiológicos hacen que unas mujeres sean más propensas a sufrir de congestión mamaria que otras?

Tras el parto todas las madres experimentan cambios en sus mamas, como mayor sensibilidad y mayor tamaño de los senos, por el mismo cambio hormonal. También está ese proceso fisiológico que va a ocurrir en todas las mujeres y es lo que se conoce como “bajada de leche y/o subida de leche” que no es mas que el cambio de transición de una leche a otra, empezando por el calostro, ese líquido de oro, pasando a leche de transición y, por último, pasar a leche madura.

Sin embargo, hay factores que pueden predisponer a que una mujer sufra de mayor sintomatología que otras. Con respecto a la congestión mamaria, influyen la falta de apego precoz, el retardo en la primera toma del bebe del pecho materno, y una mayor producción de leche de lo que es capaz el bebe de extraer, debido al mal agarre o técnica, haciendo que la leche quede retenida y posteriormente pueda ocasionar mayor ingurgitación o congestión (acumulación de líquidos en el pecho durante el posparto inmediato, que lo edematiza e impide la salida de leche por el pecho).

¿Puede la congestión mamaria afectar la succión del bebe?

Sí, puede verse afectada. Si la congestión mamaria avanza puede producir endurecimiento en las mamas, lo que va a limitar el agarre del bebe. Adicionalmente es una sintomatología dolorosa y que se incrementa al dar pecho.

¿Cuál es el tratamiento adecuado para disminuir la inflamación?

El mejor tratamiento es no suspender la lactancia. A mayor succión mayor producción, mientras más incentivemos la lactancia a libre demanda, ese dolor limitante va a pasar, ya que la leche retenida saldra a traves de la succión del bebé. Otro factor importante son los masajes de drenaje linfático, alivian mucho a las madres; así mismo colocar compresas frías después de amamantar evitando tocar la areola o pezón, por ser zonas muy susceptibles. Si posterior a 48 horas ese dolor persiste y la mamita está siguiendo estos pasos y ha cumplido lo descrito anteriormente, podemos utilizar analgésicos, según indique el medico de cabecera.

¿En que momento puede una congestión mamaria convertirse en mastitis?

Las causas más comunes para que se manifieste una mastititis durante el período de lactancia son que, primero, los síntomas de congestión mamaria no sean tratados, generando que la leche retenida produzca osbtrucción de los conductos mamarios; segundo, cuando no se practica una técnica de lactancia adecuada y el agarre del pecho por parte del bebé es inadecuado; tercero, cuando la lactancia deja de ser a libre demanda; y cuarto, cuando se presenta pezon agrietado, ya que hay mayor proliferación de gérmenes.

¿Puede aparecer la mastitis de un día para otro o es un proceso inflamatorio progresivo?

La mastitis por lo general no aparece en las etapas tempranas del amamantamiento, sino cuando se dejan avanzar esos síntomas, anteriormente mencionados, que no fueron tratados a tiempo. Otros síntomas que suelen acompañar este proceso son fiebre, escalofrío, dolor en el pecho y malestar general.

¿Se puede amamantar mientras se sufra de mastitis o es mejor parar el proceso de lactancia durante el tratamiento?

El amamantamiento no debe ser suspendido, al contrario, al suspenderlo podría ser perjudicial para la mamá porque generaría un absceso. La madre debe continuar con la lactancia a libre demanda, ya que la succión adecuada hace que el pecho se recupere más pronto.

¿Cuál es el tratamiento a seguir y en qué momento es necesario acudir al especialista?

El tratamiento ideal es no restringir las tomas. Además, mantener la lactancia a libre demanda, no colocar tiempos entre cada toma, realizar masaje suave antes de dar el pecho, ofrecer al bebé el seno afectado primero y variar la posición en la que se la del pecho. También, de ser necesario, cumplir con analgésico si el dolor es intenso. Si en 24-48 horas la fiebre, el malestar y dolor persisten, consultar para revisión y recibir antibióticos correspondientes.

¿Puede ser un síntoma de alarma si padecemos de mastitis durante varios períodos o en diferentes embarazos?

Una vez que la mastitis es tratada de manera correcta, no debería ocurrir otro episodio, sin embargo, hay madres que han hecho mastitis a repetición. Lo recomendable, en estos casos, sería no solo usar las medidas que han sido mencionadas, sino realizar un cultivo previo para determinar si hay algún organismo que nos pueda estar condicionado la mastitis a repetición, y según el resultado usar la antibiocoterapia adecuada para el germen. También en estos casos es bueno descartar un absceso mamario, que no es lo común, pero siempre hay que pensarlo en estos casos, solicitando un ecograma mamario.

¿Qué hábitos saludables nos pueden ayudar a evitar este tipo de procesos inflamatorios?

Uno de los factores más importantes es que las madres tengan presente que sus pechos van a pasar por cambios fisiológicos. Las diferentes sensaciones, pesadez y molestias en el pecho durante las primeras semanas son normales por los cambios que se producen en la leche. La congestión mamaria no es igual a la mastitis.

Una vez que tenemos al bebé la lactancia debe ser ofrecida a libre demanda y de manera exclusiva. Si hay buena técnica, la madre se siente cómoda dando el pecho, lo más probable es obtener una lactancia exitosa, evitando estos procesos inflamatorios o infecciosos. Al menor síntoma se debe consultar con un consejero o al médico de cabecera.

Espero que la Dra. Ivana Reyes haya  podido resolver todas sus dudas acerca de estas afecciones que son más comunes de lo que pensamos durante el período de lactancia.

Adicionalmente desde mi experiencia como madre puedo complementar a todos los consejos y recomendaciones que este es uno de los momentos más íntimos que una madre y un hijo pueden tener y vivirlo llenos de paz, tranquilidad y armonía es una de las mejores recomedaciones para entregarle vida, salud y amor a nuestros hijos a través de la lactancia.